La ganadería llanera: actividad económica y social

“No basta nacer en la llanura. Es que no se nace en la llanura. Uno nace llanura. Viene de ella o va hacia ella. Llamémosla destino para mejor contemplar su abismo decidido. Para mejor sentirnos. Ahí está, en Cinaruco, en Capanaparo, y en tu manera de mirar y latir. Quienquiera haya desandado, aunque fuese con la mirada, el Apure de más abajo, lo sabe. Está ese adiós continuo diciéndonos quiénes somos, quiénes seremos”. -Luis Alberto Crespo  

Como evoca en este fragmento el poeta Luis Alberto Crespo, el Llano nos revela esencias de nuestro ser venezolano. Cuando observamos sus paisajes, tratamos con su gente, oímos la música llanera, vemos bailar un joropo, comemos su comida típica o rememoramos su historia libertadora, en fin, siempre que entramos en contacto con el Llano, para los que allí nacimos y nos criamos, como para la gran mayoría de venezolanos, significa un reencontrarnos con lo más profundo de nuestra propia identidad. 
A lo largo y ancho de tan dilatadas llanuras, de donde se origina su nombre, poco más o menos 31% del territorio nacional, existen diferencias notables en cuanto al clima, el relieve y los componentes biológicos, distinguiéndose claramente tres subregiones: Llanos Occidentales, localizados en los estados Portuguesa, Barinas y Apure; Llanos Orientales, ubicados en los estados Anzoátegui y Monagas; y Llanos Centrales, que comprenden los estados Cojedes, Guárico y parte de Aragua. Entre estas subregiones y los estados que las integran existen igualmente diferencias respecto a las actividades económicas, la configuración social y la expresiones culturales, imprimiéndoles una identidad particular a cada una. 

La actividad económica tradicional fundamental de los Llanos ha sido y sigue siendo hasta el presente la ganadería extensiva para la producción de carne, leche y queso. Los animales se crían relativamente libres alimentándose del pasto natural, moviéndose entre sabanas, bancos, bajíos y esteros, a medida que avanzan las estaciones de sequía y de lluvia. Esta actividad, se concentra principalmente en los estados Barinas, Guárico y Apure. En la última década, el gobierno ha rescatado millares de hectáreas de tierras que se encontraban en manos de los latifundistas, no obstante, todavía predomina el latifundio. 

La faena del Llano 
La cría del ganado se desarrolla en el hato, “…ámbito vital del llanero.Más que un puro enclave productivo constituye una configuración cultural en la que tiene asiento el nutrido conjunto de manifestaciones que compone el cuadro de la vida llanera tradicional y en el que se anudan determinadas relaciones económicas y sociales (Rago, 2004: 6-7). La estructura social del hato está constituida básicamente por: a) El propietario o ‘patrón’, y en ocasiones empresas nacionales o transnacionales; b) El administrador, que en los hatos más tecnificados suele ser un agrónomo o veterinario; c) El encargado o ‘caporal’, quien dirige a los obreros del hato; d) Los peones de sabana, que realizan el trabajo de llano; e) Los obreros o vegueros, que efectúan las labores de agricultura de subsistencia (tumbar y sembrar el conuco), ciertas tareas domésticas (cortar leña, levantar y reparar cercas, cortar palmas y reparar las casas) y elaboran algunas artesanías (elaboración de aparejos); f) Las mujeres que realizan los oficios tradicionalmente de su competencia, como cocinar, ordeñar y elaborar quesos, limpieza de la vivienda, cría de animales de corral, y siembra y cultivo, generalmente en trojas, de las especies básicas para la cocina. 
El trabajo de llano comprende básicamente tres tipos de faenas: vaquerías, queseras y trabajo de bestias o equinos. Éstas se distribuyen a lo largo del año, particularmente durante los meses de comienzo (mayo-junio) y final (septiembre- octubre) de las lluvias. Consisten en largas jornadas que suelen tomarse desde el amanecer hasta bien entrada la noche. Los hombres que realizan estos trabajos reúnen una serie de características como: gran resistencia física para soportar las extenuantes fatigas por las inclemencias del medio; son valientes y recios ante cualquier circunstancia de peligro; son conocedores, más que el propio dueño, de las tierras, las aguas y el pasto para el ganado y las bestias; poseen probadas destrezas en cuanto a montar a caballo, arrear, colear, enlazar, además de ser diestros con el cuchillo y el machete, y en preparar y cuidar los aperos (bozal y freno, correas de cincha y de los estribos, gurupera y riendas), el fuste, su colgadura, su cobija y su sombrero. 

Las vaquerías 
Las vaquerías consisten en un conjunto de trabajos destinados a asegurar la apropiación periódica de las crías del ganado, los cuales realizan generalmente los propietarios de hatos colindantes. Comprenden esencialmente: 1) El ‘levante’, o sorprender al ganado en los sitios donde duerme, ‘dormideros’, antes de que, con el día, se disperse por las sabanas hacia los parajes donde suelen pastar (‘comederos’) y abrevar (‘bebederos’). 2) El ‘pique’, o la conducción de los rebaños capturados hacia un lugar previamente convenido o conocido por el propio ganado, llamado ‘paradero’. 3) El ‘rodeo’, mantenerlo reunido en el ‘paradero’. 4) El ‘aparte’, separar del rebaño del ‘rodeo’ los animales pertenecientes a cada propietario,teniendo en cuenta las marcas de propiedad (‘hierro’ y ‘señal’), cuando las poseen, y agrupar los que no poseen marcas u ‘orejanos’, cuya propiedad se establece por medio de su filiación territorial, es decir, su pertenencia a la sabana (Rago, 2004: 109-110). 5) El ‘pastoreo’, domesticar la madrina de novillos que serán vendidos o integrados al hato del propietario, los cuales son llevados a los comederos y bebederos durante varios días hasta acostumbrarlos a atender al grito y ‘arreo’ de los pastores. Esta misma clase de pastoreo se utiliza con frecuencia para amansar las vacas para el ordeño. 
La faena de marcación del ganado vacuno le otorga el derecho a una persona de alegar su propiedad. Consiste en dos marcas: el ‘hierro’, que es la quemadura de la piel de la res hecha mediante la aplicación de un artefacto de hierro calentado al rojo vivo, y la ‘señal’, corte de diferentes formas practicado en una o ambas orejas del animal. A efectos de titularidad, el hierro se considera de más valor. 

Las queseras y el ordeño 
Los trabajos de quesera y ordeño comprenden la producción de leche, queso y otros productos lácteos. La producción de queso o ‘quesear’ contempla la domesticación de las vacas. En los hatos no tecnificados, se lleva a cabo en la ‘quesera’, una rústica vivienda en la que se guardan todos los implementos, donde trabajan los peones ordeñadores y los muchachos llamados Becerreros. Además, se dispone de un encierro para el ordeño de las vacas (majada) y de otro para los becerros o chiquero (Rago, 2004: 49-80). 

En los Llanos, encontramos una íntima y fecunda conjunción entre los trabajos de llano -que venimos describiendo anteriormente-, la relación de los llaneros con el entorno natural y las expresiones culturales de esta región. El ejemplo quizás más ilustrativo es la música y el canto llaneros, los más populares en el país y que junto al baile, el joropo, constituyen el símbolo por excelencia de nuestra identidad nacional. Los géneros más típicos son: golpes, pasajes, tonadas, joropos, corridos y contrapunteos (pajarillo, seis por derecho, quirpa). En las letras de estos variados géneros, destacan el ingenio y la creatividad de los cantantes o copleros en la improvisación de los versos, los cuales traducen en lenguaje poético las vivencias del trabajo del hombre y mujer llaneros, su integración con la naturaleza, el paisaje, la flora y fauna, las cualidades que todos admiran de los llaneros, sinceridad, coraje y arrojo en sus rudas labores, su papel en la historia patria, así como el amor y sus diversos a pareceres. La música, el canto y el baile se acompañan casi siempre de los instrumentos arpa o bandola, maracas y cuatro. 

Es muy raro que en una casa de campo de los llanos no haya alguien que toque el cuatro, y que con el espíritu festivo que los caracteriza, no se prepare rápidamente una fiesta, y vengan de las inmediaciones de los caseríos, hatos o fundaciones el conjunto de instrumentistas y cantantes. 
Megaproyectos productivos 
Desde mediados del último siglo, los Llanos venezolanos han pasado por un importante proceso de transformaciones debido, principalmente, al impulso de las dos actividades productivas predominantes en esta región: la agropecuaria y la de hidrocarburos. La intensificación en la última década del desarrollo de estas actividades, permite avizorar una aceleración de las transformaciones en el futuro. En efecto, en parte de su extensión se ha intensificado la producción de los cultivos tradicionales, como arroz, maíz, sorgo, algodón y plátano, entre otros, lo cual responde a la política del gobierno de alcanzar a mediano plazo nuestra soberanía alimentaria. Lo mismo puede decirse respecto a la cría de ganado bovino y bufalino. Su incremento y mejora, como la tecnificación de esta producción de carnes y sus derivados, ya ha comenzado. 

En cuanto a los recursos de hidrocarburos, petróleo y gas, el gobierno igualmente ha invertido y puesto en marcha, con la participación de países de América Latina, Europa y Asia, el desarrollo de varios mega proyectos, tales como la Faja Petrolífera del Orinoco, cuyas reservas probadas de petróleo pesado y extrapesado (bitúmenes) son las mayores del mundo. El proyecto Eje Fluvial Apure-Orinoco de interconexión fluvial, que comprende obras de control hidráulico de gran magnitud para el transporte comercial entre los puertos, en cuya construcción se avanza, a lo largo de los ríos Orinoco, Apure y Portuguesa, y finalmente el proyecto Eje Norte Llanero, dirigido a impulsar sustancialmente el desa-rrollo socioproductivo de carácter endógeno, mediante la construcción de grandes obras de infraestructura urbana y rural, con dotación de servicios requeridos para hacer posible la descentralización de la población venezolana. 
Estos proyectos, pensados con una visión de futuro para un desarrollo armónico e integral del país, se conectarán, por vía terrestre, con el sistema ferroviario nacional, actualmente también en marcha. No obstante, son trasformaciones económicas que indudablemente afectarán, en general, el modo de vida y la cultura tradicional de los llaneros, como también al ecosistema llanero. Por lo tanto, creemos que es necesario incentivar la conciencia acerca de esta realidad y, a la vez, impulsar el diseño y la implementación de las políticas dirigidas a evitar y contrarrestar las consecuencias negativas que este proceso de cambios puede acarrear, preservando y fortaleciendo la maravillosa diversidad sociocultural, así como la biodiversidad de esta región, cuyo valor y significación como patrimonio de todos los venezolanos es además inestimable. 

Los llaneros poseen gran resistencia física para soportar las inclemencias del medio, son valientes y recios ante cualquier circunstancia de peligro, son conocedores de las tierras,las aguas y el pasto para el ganado, y son diestros montando a caballo, en el arreo, el coleo, además de ser diestros con el cuchillo y el machete. 
Escrito por: Daisy J. Barreto Ramos, Doctora en Antropología. Fotografías: TICO Valderrama, Beatriz Eggli, Daniel Cheong-See, Stefanie Huber. 

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