Carabobo y su cocina (Parte I)

La preparación carabobeña más famosa es la panelita de San Joaquín, no precisamente por su calidad, pues el producto ha venido desmejorándose con el paso de los años, sino porque es exhibido por audaces vendedores ambulantes en la más dinámica vitrina que uno pueda imaginar: la carretera y, más aún, una autopista, la Caracas-Valencia, que conecta el tramo más dinámico del país, salvedad hecha, por supuesto, del polifacético territorio zuliano, que pudiera ser un país por sí solo. 

Ese bizcocho dulce, rectangular o cuadrado, de calidad tan variable y de tan amplia nombradía, es copia de un bizcocho español que hizo, con lo que pudo en esta tierra, doña Silvina Iguzquiza, una ama de casa vasca que vivió en el caserío de San Joaquín en el siglo XIX, y que fue imitada algún tiempo después por la emprendedora doña Juana de Uriarte, quien estableció una panadería artesanal en 1865 y lo lanzó a la venta, popularizándolo. 

Desde entonces la panelita de San Joaquín ha vivido muchas peripecias, que tuvieron su punto culminante en la década de 1960, cuando, para mal, se automatizó el proceso de elaboración y se cambiaron muchos ingredientes, buscando hacer más rentable el negocio sin importar la calidad del producto. No obstante, existen algunas versiones de lo que pudo haber sido la receta original, esperando que surja alguna persona emprendedora que la rescate del mundo de la mediocridad, y la restituya a su producción artesanal y responsable de donde nunca debería haber salido.

Texto del Libro: Entre gustos y sabores costumbres gastronómicas de Venezuela. Rafael Cartay, Fundación Bigott. Foto de Panelita de San Joaquín de Hector Perez.

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