Tenemos muchas formas de amar el mar (Experiencias culinarias)

Lima, Perú. Por Ehitel Silva 
Los limeños lo queremos de diversas formas durante todo el año. Lo sabemos desde niños, está en nuestro ADN. Al mar lo amas contemplándolo, bañándote en él, viendo sus atardeceres o simplemente invocándolo en cualquier conversación. Pero la forma más hermosa y más plena de abrazar al mar es comiendo sus frutos. 

A principios de los años noventa, los fríos inviernos limeños fueron inolvidables. Cada sábado entre julio y agosto, disciplinadamente mis grandes amigos “El Conde de Livingstone”, el “Cachaco” y yo, desde temprano, recorríamos el circuito de playas de la Costa Verde. Íbamos zigzagueantes en el viaje Peugeot 404 color guinda, viendo cómo la neblina se colaba por las ventanas del coche y subía rampante por los acantilados del Circuito de Playas. Hacía mucho frío y la humedad se colaba entre la ropa. Sin embargo, nos deteníamos en el Salto del Fraile, caminábamos hacia el grupo de grandes rocas y veíamos cómo rompían esas grandes olas a nuestros pies. Esperábamos que clareara un poco la mañana; que dieran las 11 para regresar e ir directo al mercado central de pescados y mariscos en el muelle de la playa Pescadores del barrio de Chorrillos y así coronar esas mañanas con la parihuela. 

Entrábamos al mercado y ya los pescadores estaban acomodando su reciente mercancía. Al final del pasillo principal había un localito llamado “Doña Guillermina”, por supuesto atendido por la misma, y ahí estaba, humeante, cocinándose en una olla enorme la parihuela. Hay que explicar que la parihuela es la bouillabaise de los peruanos. Se trata de una sopa cremosa hecha a base de pescado, mejillones, cangrejos, conchas de abanico, langostinos, caracoles marinos, cerveza y picante. Mi amigo, el “Conde de Livingstone”, era el cliente más asiduo. 

Han pasado los años, lamentablemente doña Guillermina ya partió a preparar parihuela a otros muelles. Pero aquella sopa se mantiene intacta en mi corazón: su sabor, su fuerza, el calor en esas mañana húmedas con neblina me siguen acompañando y aún me reconfortan. Todavía hoy, en el mercado de Chorrillos, es posible probar en alguno de sus puestos parihuelas de antología. 

La parihuela es uno de los platillos que mejor refleja la cultura limeña. 

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