Chamanes, cazadores y amantes

Hay un nexo conceptual común entre la caza y la seducción; la penetración en el cuerpo del animal es análoga a la unión sexual. Entre los desanas del alto Amazonas, la palabra “cazar” significa también “hacer el amor a los animales”. 

La presa es cortejada y excitada sexualmente, de modo que se dirigirá hacia cazador y permitirá que le dispare. El cazador debe estar en un estado de tensión sexual al que llega a través de la abstinencia sexual con al menos un día de antelación. Debe hacerse atractivo para el cortejo por medio de la limpieza, la pureza ritual, los conjuros mágicos y la pintura facial. 

Si el animal al que mata es una hembra, puede expresar pena por haber matado a “tan hermosa bestia”. En algunas partes de Siberia, el chamán, representando a la comunidad, puede entrar en contacto sexual con la hija o hermana del Ama de los Animales, que es un reno o alce hembra y representa a su especie. Durante los rituales que representan el matrimonio con ella, la danza del chamán incorpora movimientos salvajes y rugidos, imitando al animal macho en celo. 

El cortejo es uno de los aspectos de una idea más amplia de que los animales se dan a sí mismos voluntariamente y nos “ceden” su carne y piel mientras les mostremos el debido respeto a ellos, a su cuidador y a los órdenes cósmicos y sociales. 

Alejandra Yañez, Antropologa UCV, Miembro de KanoboSur Venezuela. Foto de Idugan Media. 

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