La comida en un hogar de Calabozo (turismo culinario)

Un amigo, el arquitecto Wilfrido Castillo, me acompaño durante una gira gastronómica por el estado Guárico, del cual es un apasionado. En nuestras andanzas me llevó a conocer a doña Ramona de Campos, esposa de don Julio (famoso por sus ocurrencias. Un muestra: a alguien que no le hacía caso le dijo “espanta con ese orgullo a los gusanos cuando te mueras”), gran amigo de nuestro Simón Díaz, que llevó a ese estado llanero a las más altas cumbres musicales. 

Doña Ramona, experta cocinera, me dio algunas recetas y me hablo de las costumbres alimenticias de Calabozo en la década de los cuarenta. En aquel entonces se comía sólo dos veces al día. La comida era monótona y se consumía con frecuencia mucha carne, tanto de res como de cochino. La de res se usaba fresca o salada, preparada como pisillo o carne sancochada, y la de cochino, más que todo frita (antes se conservaba la carne de cochino en trozos, sumergiéndolos en manteca de cochino que se vendía en latas). 

El frijol tapiramo no faltaba en la comida, y se usaba para todo el aceite onotado. Ahora la comida es más diversa. Un día cualquiera en su hogar se desayuna sopa de fideos, carne mechada, queso, suero, caraotas refritas, cochino frito y arepa. 

En el almuerzo se come por lo general un solo plato, pero sustancioso: una sopa (hervido de res, sancocho de gallina o mondongo), o un “seco”. Y para la cena, bistec de res, tajadas fritas, queso rallado, arepa o casabe. 

Bibliografía: Rafael Cartay, “entre gustos y sabores costumbres gastronómicas de Venezuela”, Fundación Bigott, pagina 151, año 2010. Fotografía de Sergio Gonzalez.

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