Los mercados municipales de Guadalajara

Guadalajara, además de ser la segunda capital de importancia de México, es reconocida como amable y atractiva; tierra de folclore y tradiciones vivas; de una belleza peculiar, basada en sus monumentos y edificios, que son muestra de la riqueza de su patrimonio. En este contexto, los mercados tapatíos (tapatíos que significa “que vale por tres”, es una palabra de origen náhuatl) confirman el aporte e influencia estilística y arquitectónica para la gran urbe cosmopolita.

Nacen en el corazón de barrios tradicionales como una constante de identidad, en el que se preserva el trato cordial, cercano, como figura indisoluble el mercado y el templo.

Su oferta culinaria muestra una infinidad de colores, formas y sabores, producto del encuentro cultural de la cocina ibérica y prehispánica.

A través del tiempo han sido referente de arraigo y tradición; su influencia en la vida social y comercial es un factor primordial de identidad en la ciudad de Guadalajara.

El Mercado Corona, ubicado a dos cuadras al poniente de la catedral metropolitana. Identificado como un centro de abasto para los pobladores de la ciudad de Guadalajara, el sitio donde se encuentra hoy el Mercado Corona fue anteriormente destinado para cementerio, convento de las religiosas dominicas y además fue el Hospital Real de San Miguel de Belén, Plaza de Venegas en el siglo XVI y posteriormente Plaza Independencia en el siglo XIX.

Enclavado en el corazón histórico de Guadalajara, alberga 382 locales comerciales y en ellos el visitante puede encontrar toda clase de comida típica de la ciudad, yerbas medicinales, restaurantes frutas, flores, artesanías y una importante variedad de antojitos mexicanos como tacos de cabeza (cabeza de cochino), de buche, de barbacoa al vapor, entre otras delicias culinarias, además del tradicional pulque.

El Mercado IV Centenario mejor conocido como mercado de la Capilla de Jesús, es de estilo neoclásico y recibió el nombre para conmemorar el 400 aniversario de la ciudad. Diseñado con una torre y campanario en donde en sus primeros años, un reloj, el cual regía a sus vecinos.
Situado al poniente de la ciudad por las calles de Garibaldi y Cruz Verde, en este marcado podemos encontrar pinturas, antigüedades, panadería, además del tradicional tejuino (el tejuino es una bebida refrescante a base de maíz), entre otros platillos típicos que incluso, se pueden paladear por la noche.

Mercado Libertad, popularmente conocido como San Juan de Dios es considerado uno de los mercados más grandes de Latinoamérica. Declarado en el año 2004 Monumento Artístico por el INBA, es sitio obligado para el viajero ya que en sus tres plantas y sus cerca de 3.000 locales se pueden encontrar Dulce típicos, artesanías, ropa, juguetes tradicionales, artículos para la charrería (La Charrería se considera en México el deporte nacional por excelencia), calzados, joyería y hasta una extensa área con más de 300 fondas (Una fonda es un tipo de establecimiento de hostelería) para disfrutar del pozole (pozole Es una especie de sopa hecha a base de granos de maíz), tacos o algunas de las especialidades tapatías como la birria o las tortas ahogadas.

Fue inaugurado el 28 de Diciembre de 1958 pero sus orígenes se remontan a los primeros tianguis de los barrios de San Juan de Dios y Analco en el siglo XVII.

Mercado Manuel Ávila Camacho, en pleno corazón del barrio de Santa Teresita el mercado así es conocido, aunque su nominación oficial es Mercado Manuel Ávila Camacho. En un principio estuvo en las afueras de la parroquia donde se instalaban pequeños puestos. Ahora, más allá del mercado, el populoso barrio presenta una extensa zona comercial que además de cobijo todos los domingos a un colorido tiangui (tianguis es el mercado tradicional que ha existido en Mesoamérica desde época prehispánica, y que ha ido evolucionando en forma y contexto social a lo largo los siglos) a las afueras del centro de abasto. Fiel a la constante de todos los barrios, encontramos en la cercanía del mercado el templo de Santa Teresita, al cual en el año 2003 la ciudad se volcó para recibir la visita de los restos mortales de su Patrona en gira por México, lo que constituyó todo un acontecimiento para la comunidad tapatía.
En las confluencias de Andrés Terán y Manuel Acuña se localiza este mercado donde se pueden encontrar como tradición especial las tostadas de pata o pierna y diversas antojitos; birria, escamochas y biónicos (la biónicos es un plato que es a base de carne de res o de cerdo), estos últimos originario de Guadalajara.

Merado Alcalde, situado en el primer cuadro de la ciudad, en las calles de Herrera y Cairo y Liceo, es sin duda uno de los mercados más arraigados y que aunque la estructura actual fue inaugurada en agosto de 1962 existen registros del sitio desde el año 1890.

Enclavado en el barrio del Santuario es considerado como uno de los polos comerciales de mayor importancia de productos básicos, desde elotes, frutas de temporada o exóticas que es la actividad primordial de los comerciantes, hasta las fondas donde se disfruta de una vasta cantidad de platillos y alimentos, que a la vista seducen al paladar; este mercado ofrece a los turistas un lugar atractivo para visitar.

Mercado Mexicaltzingo, desde tiempos antiguos el barrio albergó en su plazuela un mercado al aire libre, donde indígenas, criollos y mestizos intercambiaron mercancía. En este tianguis predominó la venta de semillas, cazuelas y objetos de barro. El barrio de Mexicaltzingo fue el punto social y económico más importante de la ciudad durante el siglo XIX y principios del XX. Hacia el año de 1900 surgió el primer mercado. El actual data del año 2003 y está compuesto de 62 locales, en su mayoría dedicados a la cocina con una variada oferta como la tradicional torta ahogada, las carnitas de Los Altos de Jalisco y un sinfín de antojitos mexicanos. Se le puede encontrar en las calles Nicolás Régules y Mexicaltzingo a una cuadra al sur del centro de la ciudad.
Mercado de Abastos. A mediados de la década de los 60s, la zona metropolitana presentó un crecimiento exponencial, lo que llevó a pensar en un centro de abasto de mayores dimensiones que el mercado Corona, el cual cubría esa función y comenzaba a ser notablemente insuficiente.

En el año 1967 se inauguró el complejo comercial que ahora se conoce como mercado de Abastos, el cual cumple una función vital no sólo para la metrópoli, sino para la región.

Más aún cuando su esencia comercial son verduras, frutas, abarrotes, legumbres, especies y cereales, tiene un área importante destinado para degustar innumerables platillos como son carnes asadas, tacos, menudo, barbacoa e incluso cocina oriental.

Está ubicado en la Calzada Lázaro Cárdenas al cruce con Mandarina y para reconocer su importancia hay que hacer mención que hasta estos comedores han llegado artistas de la talla de Vicente Fernández, Paquita la del Barrio, entre muchos otros.

Mercado Juárez. Aunque pequeño se encuentra en la progresista colonia Americana, en el diminuto barrio de la capellanía de los Ángeles; próximo al gótico templo del Expiatorio, justo en las calles de Prisciliano Sánchez y Argentina.

Recién remozado su exterior hoy presume un zampeado del ladrillo llamado sangre de pichón; su plazuela arbolada con bancas y faroles remonta a la serenidad de mediados de siglo pasado donde todo en su conjunto forma una pieza armónica. En este mercado podrán encontrar frutas, verduras, abarrotes; las tradiciones gorditas mexicanas, nieve de garrafa y wafles, entre otros suculentos platillos.

Escrito por Juan Antonio García Pineda

Comentarios