Manos creadoras Miguel Ángel Peraza

El Taller Loma Roja, de Miguel Ángel Peraza, está ubicado sobre un yacimiento de arcilla rojiza-anaranjada. Desde esta colina se puede tener una vista panorámica del paisaje xerófito que nutre la visión pictórica de este avezado ceramista que nació y se crió en La Costa, vía San Miguel, en el estado Lara. 

Todos los elementos que inspiran su creación se encuentran aquí: hojas, guijarros, cujíes, chamizas, grillos, espinas, cigarras, lagartijas, crepúsculos, auroras, pájaros, los colores de la tierra o la incandescente presencia del sol que es capaz de reventar los techos de zinc. 

La esencia de lo que yo hago se encuentra a mi alrededor”, dice Miguel, maestro ceramista de 58 años, quien además es pintor, escultor, constructor, educador, tecnólogo popular, diseñador, metalmecánico, forjador de hierro, inventor de herramientas y eterno aprendiz. Miguel no duda en expresar que gran parte de su trabajo ha consistido en saber reconocer todo aquello que, de forma natural, le rodea. Y más que nada oír. De algo tan abstracto como el canto de un pájaro podría surgir una pieza, un objeto imposible de desligar del paisaje de donde proviene. 

Antes de dedicarse a la actividad artesanal, fue relojero, carpintero, zapatero y huaquero. Cuando era joven recorrió los áridos parajes de la región La Costa estado Lara y aprendió a identificar dónde se hallan los cementerios indígenas prehispánicos. Recolectaba vasijas mortuorias, conocidas como “huacas”, así como “muñecos” y restos arqueológicos que después vendía a curiosos y coleccionistas. Era, según sus propias palabras, un “profanador de tumbas”. 

Debido a este extraño oficio, a los 17 años fue a parar al Museo Antropológico de Quíbor, pues necesitaban un copista de piezas precolombinas y él era conocedor del tema. Ahí conoció a quien sería su maestro y amigo: Jorge Barreto. En aquel momento la confección de loza o cerámica estaba circunscrita al ámbito femenino. Era la época de la “loza lunar”, que tomaba en cuenta los ciclos de la luna al momento de recoger, quemar o modelar la arcilla. No era nada usual que un hombre se dedicara a la cerámica, a menos que fuera apara recoger el barro, preparar la pira o quemar las vasijas. 

Así que Miguel se impresionó mucho al ver a Jorge Barreto trabajando con arcilla, y más aún cuando se enteró que venía de haber estudiado el asunto en una universidad y que además pretendía vivir de eso. En el Museo Antropológico de Quíbor comenzó a tamizar la arcilla para hacer las réplicas. Más tarde, en 1973, cuando se integra al Taller Tierra Quemada, inicia formalmente el aprendizaje del oficio. Estuvo en Tierra Quemada hasta 1982, cuando se independiza y vuelve a La Costa para fundar su propio taller, Loma Roja, en donde practica y enseña el oficio a familiares y vecinos de la zona. 

En el estado Lara se encuentran los reservorios de arcilla más importantes de Venezuela. Existe una gran variedad de arcillas, como Carolina, Roble, Villa Rosa, Loma Roja, Villegas o Gaza Blanca. Miguel motiva a sus discípulos a ir hasta las minas de arcilla para reconocer los distintos tipos y seleccionar la más adecuada, según el propósito que se tenga. De las arcillas de la región, se siente identificado con la variedad Villegas y la Villa Rosa Seleccionada, pues le gustan los tonos oscuros, ocres y cobrizos. 

Miguel piensa que la experimentación con diferentes técnicas y procedimientos es fundamental para su oficio. Él ha pasado por la loza, el vaciado en molde, el gres, la mayólica o el rakú. Esta última técnica, originaria de Japón, lo ha ocupado recientemente, pues en su taller abundan piezas craqueladas y tornasoladas que destacan por su textura y originalidad. Su interés en ampliar los horizontes creativos lo ha llevado a enriquecer su experiencia en Ecuador, Curazao, Italia, México, Holanda, Puerto rico, Cuba y Alemania. 

Miguel zanja cualquier estéril discusión acerca de la conveniencia o no de llamarse artista o artesano, pues él se considera a sí mismo como un “hacedor de objetos”. Un hacedor de objetos que vive sobre una loma roja. 

Bibliografía: Cantv: Aliados Sociales Manos creadoras, texto e investigación Luis Enrique Belmonte, pagina 18/23, Fotografía John Márquez y Javier Arturo Márquez, Caracas Venezuela 2012.

Comentarios