Conocer los alimentos (¡Que quieres comer!)

La gran oferta de alimentos de la que disponemos en la actualidad puede dificultar la correcta valoración de los alimentos básicos e imprescindibles para conseguir una buena nutrición. Todas las culturas y tradiciones llegaron a comprender que la carencia de algunos alimentos provocaba problemas de salud y falta de crecimiento. La ciencia moderna ha explicado el porqué de esta sabia constatación popular. 

Para conseguir un óptimo desarrollo y un excelente estado de salud se necesitan muchas sustancias: proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas, minerales… y todas ellas en las cantidades adecuadas. Combinando sabiamente los alimentos se pueden obtener todos estos nutrientes, y por ellos se hace imprescindible conocer cuáles son los alimentos básicos con los que fácil cubrir todas las necesidades en la época del crecimiento. Nadie puede estar bien nutrido si no tiene una alimentación muy variada y basada en siete grupos de alimentos: leche y derivados, cereales, frutas, verduras y hortalizas, aceite vegetal, legumbres, carnes, pescados y huevos. 

Los nutrientes de estos alimentos son tan importantes, que en los casos de intolerancia a alguno de ellos se deben buscar sustitutos, aunque sea con preparados específicos, como ocurre en determinadas enfermedades metabólicas. Comprender por qué son necesarios estos alimentos ayudará a valorarlos plenamente y a introducirlos de una manera correcta y constante en la alimentación diaria. Con ello todas las personas que posean estos conocimientos beneficiarán su salud y podrán contar con la autoridad y los argumentos con los que convencer a los niños de por qué hay que comer de todo. 

Permitir que un niño decida qué debe comer es el resultado de la sobreabundancia actual de alimentos disponibles. El mensaje tradicional, positivo y afirmativo que durante siglos se ha utilizado: (Debes comer), se está cambiando por una moderna pregunta: (¡Que quieres comer!). 

Dicen que la ignorancia es muy atrevida, e incluso podríamos decir que es muy peligrosa. Por ello no podemos dejar a los niños la decisión sobre lo que deben o pueden comer. Ellos no tienen los conocimientos; sólo unos educadores muy bien formados e informados pueden asumir el gran reto de conducir adecuadamente la alimentación en una etapa tan vital como es la del crecimiento. 

Se debe hablar en plural al nombrar las alteraciones orgánicas, y en especial del aparato digestivo, que sufren algunas personas al ingerir leche, porque son varios los componentes de este alimento que pueden causar dificultades o incapacidad de digestión a un tanto por ciento relativamente pequeño de nuestra población. 

“Una pequeña dosis de almendras aportan tanto calcio como cantidades mayores de otros alimentos que lo poseen, como los huevos, el yogur o la leche.” 

Debe quedar muy claro que, aunque la leche se considera un gran alimento, deja de serlo para quien no tenga la capacidad de digerir todos sus nutrientes. La intolerancia al azúcar de la leche de algunas personas es debida a que su intestino no puede fragmentar la lactosa en glucosa y galactosa. A consecuencia de ello no se absorbe la lactosa, que entonces se comporta como una esponja que sorbe agua, causando una diarrea con gran pérdida de este líquido y de minerales, y que puede dañar seriamente el intestino. 

La intolerancia a la proteína de la leche de vaca es una verdadera alergia alimentaria, que afecta a las funciones digestivas y provoca deterioro intestinal. Todos los niños y adultos que padezcan estas intolerancias deben suprimir totalmente el consumo de leche y vigilar la composición de los alimentos preparados para asegurarse de que no contienen leche o sus derivados. 


Bibliografía: La importancia de comer sano y saludable, María José Rosselló, pagina 105 los nutrientes.
Fotografía de Lisa Dugger.

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