El consumo de pescado y fauna acuática en la cuenca amazónica venezolana

La cuenca amazónica abarca un área de alrededor de 7 millones km2 o aproximadamente 40 % del continente suramericano lo cual la ubica como la cuenca hidrográfica más grande en el mundo. El rio principal, el Amazonas, nace en los Andes de Perú y termina en el océano Atlántico. La cuenca está formada por miles de corrientes, riachuelos y ríos que discurren por páramos, humedales, pantanos, llanuras, sabanas y selvas inundables de siete países: el Estado Plurinacional de Bolivia, la República Federativa del Brasil, la República de Colombia, la República de Ecuador, la República de Guyana, la República del Perú y la República Bolivariana de Venezuela. El ecosistema amazónico entonces está compuesto por un complejo de sub-ecosistemas con características muy diversas y muy distintas (en términos de biodiversidad, así como de productividad) interconectados por los ríos. Otro aspecto importante es una periodicidad climática cíclica que conduce a un dinamismo ecosistémico, ya que plantas y animales acuáticos sincronizan su ciclo de vida (reproducción, crecimiento y movimientos) con las subidas y bajadas del nivel de agua, causadas por los cambios en la intensidad de las lluvias durante el año. 

Desde el principio de la colonización de la cuenca amazónica, hace miles de años, el hombre ha sido y sigue siendo parte del ecosistema. Los primeros habitantes amazónicos se alimentaban principalmente como cazadores, pescadores y recolectores, con pequeños cultivos de cereales y tubérculos. Después de la llegada de los europeos, ha habido varias oleadas de inmigración humana en busca de una mejor vida, muchas veces fomentadas por las políticas de los países amazónicos, que tenían como objetivo recolonizar lo que generalmente fue concebido como un gran vacío. Aunque los movimientos poblacionales han cambiado fundamentalmente la etnicidad en gran parte de la amazonía, la estrategia de vida dominante en áreas rurales todavía es el extractivismo combinado con la horticultura extensiva de subsistencia. 

Gran parte de la población rural y periurbana en la cuenca amazónica se abastece de pescado de río y depende de la pesca como fuente primordial de alimentación, especialmente en los estratos socioeconómicos más pobres y entre las poblaciones indígenas. En ciertas partes de la cuenca, los niveles de consumo de pescado están entre los más elevados del mundo. Sin embargo, debido a las diferencias culturales y las variaciones en la disponibilidad de pescado, su importancia en la dieta de las personas cambia a lo largo de la cuenca. 

Durante las últimas décadas, ha habido una migración masiva de gente hacia los centros urbanos. El crecimiento continuo de esas ciudades resulta en una presión significativa sobre los recursos naturales de su cercanía. Dado el desarrollo defectuoso de la infraestructura de transporte, los municipios obtienen la mayor parte de las provisiones de alimentos (especialmente el pescado) en las zonas más cercanas. 

La interrelación entre la pesca y el medio ambiente implica que la existencia de ecosistemas acuáticos saludables resulte fundamental para la seguridad alimentaria. La intensificación agrícola se ha traducido en una sustitución de los ecosistemas originales con grandes monocultivos comerciales, donde el uso de fertilizantes químicos y pesticidas ha producido contaminación del agua y de la selva o bosque inundable (esencial para la alimentación de los peces). Además, grandes extensiones de bosques han sido taladas para abrir espacio para la cría de ganado. 

Actividades como la extracción de hidrocarburos y minerales subterráneos han producido contaminación de los ecosistemas con petróleo y otros elementos tóxicos, y consecuentemente una reducción de la biodiversidad acuática y la acumulación de por ejemplo mercurio en el pescado, lo que perjudica la salud de quienes lo consumen. 

La intervención humana que más afecta al medio ambiente acuático y la pesca es la construcción de represas hidroeléctricas, que convierten el ambiente fluvial en un ambiente lacustre y al mismo tiempo desconectan los hábitats e impiden a los peces migratorios (que frecuentemente son los más importantes para la pesca) completar su ciclo de vida y son rápidamente eliminados del conjunto de especies. 

Los impactos mencionados arriba tienen la potencialidad de perjudicar a los recursos acuáticos vivos lejos del sitio de origen, incluso en algunos casos en otros países que comparten la cuenca. 

Para influenciar la planificación del desarrollo y la toma de decisiones, se requieren datos e información que muestren la importancia de proteger los hábitats acuáticos y mantener los servicios ecosistémicos. A pesar de la importancia singular del pescado como fuente proteica, hay poca información cuantitativa debido a la falta de un análisis global que nunca se ha realizado a causa de la carencia de información de gran parte de la cuenca. Para remediar esa falta de información, estamos realizando una serie de estudios en todos los países amazónicos mediante la recopilación y revisión de la información disponible, con el fin de lograr una síntesis global. 

La presente publicación es la cuarta en la serie y está dedicada a la pesca en la amazonia venezolana. La República Bolivariana de Venezuela está entre los países latinoamericanos donde la pesca continental ha sido tradicionalmente importante, contribuyendo con un 10% aproximadamente de las capturas anuales según las estadísticas oficiales. Pero esta figura se refiere únicamente a la cuenca del Orinoco, mientras que la región amazónica de este país no ha sido tomada en cuenta. La Amazonia venezolana está ubicada en el extremo sur del país, de extensión reducida (53 000 km2 ) y poco desarrollada, con una pequeña población principalmente indígena. Hasta ahora y en general, los ecosistemas acuáticos en la zona han sido poco afectados por impactos antrópicos. Los ríos son fundamentalmente de aguas negras, aunque también hay claras y muy ocasionalmente blancas y pertenecen a la subcuenca del río Negro, son pobres (oligotróficos) pero muy ricos en especies y la pesca es solamente de subsistencia, razón por la cual es de poco interés para la administración pesquera. Sin embargo para la población indígena la pesca es esencial para su sobrevivencia porque no existen alternativas que podrían reemplazar totalmente la pesca como fuente proteica.

Por fao prensa
Documento publicado con libre acceso. 

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