Banquetes famosos de nuestra historia venezolana

En las postrimerías del siglo XIX, triunfante Guzmán Blanco, comenzó una época en la que se celebraron numerosos banquetes, cuyo esplendor y aparato eclipsarían a todos los anteriores. Esta vez campearía en las lujosas mesas el refinamiento a la francesa, tan caro al “ilustre Americano”. El servicio de fina porcelana, la cristalería de marca, los manteles primorosamente bordados y la profusión de los vinos, presentados en tarjetas artísticamente decoradas, fueron la nota característica de la gastronomía finisecular. La crónica periodística de entonces ilustró minuciosamente tales recepciones. 

A continuación dos de estos festines ofrecidos por el gobierno con motivo del centenario del nacimiento de Simón Bolívar. Guzmán Blanco quiso dar uno fastuoso que opacaría las fiestas oficiales del pasado, con el propósito de ensalzarse a sí mismo bajo el pretexto de hacer la apoteosis del Libertador. 

El primero de dichos banquetes se llevó a efecto en la Casa Amarilla para acompañar el baile celebrado el 9 de agosto de 1883. Al buffet servido en esa ocasión correspondió el siguiente menú: 

Sándwiches variados; Consomé frío y caliente; Pastelitos a la “moderna”; Langosta a la “tártara”; Pargos a la “mayonnaise”; “Chaus-froids –sic- de perdices a la cazadora; Pastel a la “strasbourgeoise”; Galantines de aves a la “geleé” –sic-; Jamones de “yorh”; Pavos trufados; Roast beef a la inglesa; Ensalada varias; Helados a la “napolitana”; Golfres –sic-; Pastelerías surtidas; Postre; Vino –Champagne (frappé). 

El segundo tuvo lugar en el Palacio Federal el 14 de agosto del mismo año: 

Sándwiches a elección; Caldo frío a la francesa; Pastelitos “cuatro estaciones”; Pargos a la “parisiense”; Pargos a la 2Périgueux”; Pasteles “bellavista”; Galantinas a la “áspic” –sic-; Jamones de “York”; Asados; Ensaladas a la italiana; Helados María Luisa; Pastelerías variadas; Frutas secas y dulces; Frutas frescas; Vinos: Madera, Jerez, Chateau d´Yquen, Haut-Sauternes, Chateau Lafite, Chateau Léoville, Chateau Margaux. 

Los manjares y bebidas obsequiadas en ambas oportunidades corresponden al gusto europeo, principalmente al francés. La pintoresca terminología con que se ofrecieron en sus respectivas cartas abunda en galicismos redundantes y errores ortográficos –chaus por chaud, gofres por gaufres, etc.- que no dejan de infundir dudas acerca de la ortodoxia de su preparación. Se comprueba la ausencia de nuestros platos típicos en la mesa de las grandes ocasiones. 

Nuestra recetas tradicionales estuvieron reservadas para las manifestaciones públicas y populares. En todo caso, las dos listas hacen patente la cautividad cultural alimentaria de la élite, de marcado afrancesamiento. Hasta tal punto que el presidente Guzmán Blanco, para la ocasión, dijo: “Solo en otra ciudad del mundo podrá darse un baile como este: esa ciudad es Venezuela”. 

Bibliografía: Revista Bienmesabe, Jose Rafael Lovera divagaciones gastronómicas, pagina 62, Diciembre 2012-Enero 2013.
Fotografia de Franklin León
Fotografia de Raul Ignacio Arcaya Paradelo

Comentarios