Gastronomía venezolana

Cocina venezolana, principalmente está caracterizada por tener aromas y colores particulares, que van dados porque la mayoría de sus riquísimos platos están hechos con una constante de sofrito (cebolla, tomate, ají dulce, ajo) que se usa desde unas caraotas refritas hasta para un asado negro, es el aroma de este sofrito el que despierta mi interés a la cocina, el que me inspira a levantar nuestra cocina venezolana, es un sofrito con el que nací, me crié y creceré. Desde pequeño, cuando comía todas aquellas comidas que prepara mi abuela, el fue aquél compañero fiel de todo desayuno y almuerzo que cocinaba ésta señora. Siempre he pensado que ella fue la que despertó mi interés en la cocina, todos aquellos secretos de las abuelas que crean aquél sentimiento de curiosidad y ganas de cocinar son los que simplemente dieron origen a ésta maravilla que hoy tenemos como cocina venezolana, que no es más que la mezcla de razas, de sabores, de cultura, de aromas, que nos identifican orgullosamente como país, es ésta cocina venezolana nuestro pasaporte en el exterior, aquella por la cual somos admirados y respetados porque nuestra cocina es única a pesar de que es la influencia de la mezcla de todo esto mencionado anteriormente. Única, colorida, representativa, libre pero lastimosamente no valorada por nosotros mismos, por sus hijos, por todos estos cocineros que alguna vez fuimos niños y nos obligaban a comer platos como: mondongo, asado negro, lengua, etc., que fueron los causantes de la mayoría de nuestros traumas de la infancia pero que hoy en día nos enorgullece poder decir yo quiero impulsar, evolucionar, exaltar nuestra madre, la creación de nuestras madres y abuelas: LA COCINA VENEZOLANA. 

Me parece tan hermoso cuando conocemos y estamos orgullosos de lo nuestro, de lo que en verdad nos pertenece, es tan impresionante como nuestra cocina puede llegar a ser tan proveniente de una mezcla de razas, que por muchísimo tiempo (desde que tengo uso de razón) la famosa salsa “Boloñesa” siempre ha sido nuestra, no como la mayoría de los venezolanos (me incluyo) pensábamos que provenía de Bologna la ciudad de Italia por su nombre, pero es tan relevante este hecho que un cocinero que viajó a esta ciudad pidió este plato y las personas encargadas del restaurant no tenían idea de que se trataba, y es eso nuestra cocina es el resultado de mezclas y mezclas de mezclas (como lo somos nosotros los venezolanos) que han dado como resultado un tesoro para nuestra historia, y para nuestro futuro tanto como cocineros como para cualquier ciudadano de Venezuela, pero aun así como dice el dicho “no hay peor ciego que el que no quiere ver” somos muy pocos los cocineros venezolanos que nos damos cuenta de este invaluable tesoro que tenemos como gastronomía y son menos los que quieren trabajar en función de ella, en función de impulsarla, evolucionarla, exaltarla etc. En parte tienen razón, como lograr impulsar o dar a conocer algo por lo cual ni sus mismos dueños se interesan, ¿está difícil la cosa, no?, pero si es posible, con mucho esfuerzo, dedicación y amor podemos lograr que sea la cocina venezolana la que represente a Venezuela, que al un extranjero perciba el olor de él ají dulce, recuerde todos aquellos platos que se comió cuando vino a visitar nuestro país y ese olor tan especial despierte aquella sensación dentro de sí de sentirse vivo, sentirse criollo, y querer compartir ese sentimiento con el mundo aunque no sea originario de sus tierras, yo pienso que eso es lo mejor que podemos lograr con nuestra cocina, hacer sentir que los extranjeros quieran ser de Venezuela para poder tener el HONOR de desayunar una arepa con perico y almorzar una cachapa con cochino frito. No hay palabras para describir el sentimiento que tengo cuando veo que hay personas en nuestro país que valoran lo suyo, valoran por tener una identidad propia, no hay que negar nunca que por ejemplo la cocina francesa aportó gran cantidad de elementos importantes para la cocina actual, pero es aquello que el venezolano pueda crear con estos elementos lo que va a resaltar sobre estos. 

Somos hombres y mujeres hechos de maíz dorado y corazón de papelón, por nuestra sangre corre el “melao” que alimenta nuestra alma y espíritu de entusiasmo, para lograr que nuestra cocina venezolana sea por EXCELENCIA algún día el ejemplo a enseñar para los futuros aspirantes a cocineros. Es complicado alcanzar este logro sin ningún tipo de documentación, son muchos los venezolanos que afirman esto, yo pienso que sería más el tiempo que se tomaría en publicar libros sobre cocina venezolana al que se tardaría para que con estos libros la cocina venezolana se eleve a un nivel mucho mayor, y es ésta otra de las cosas que privan a ese ser que muere por salir a comerse el mundo, aquel ser tímido pero extrovertido a la vez, aquel ser que conocemos como cocina venezolana. 

No es imposible ni fantasiosa la idea de construir las bases firmes para impulsar nuestra cocina venezolana, como menciono antes es solo cuestión de amor y de querer valorar nuestra cultura, nuestra historia, nuestra madre que lo es para todos los cocineros venezolanos. También es falsa la idea de que es imposible alcanzar el éxito con un restaurant de cocina venezolana me considero uno de los pocos “fantasiosos” como dicen capaz de crear un concepto de cocina venezolana que simplemente sea una marca para cada persona que lo pruebe. Simplemente todo se torna fácil cuando tenemos las herramientas adecuadas, nuestra mejor herramienta, nuestra mejor arma, es nuestra cocina, que con nuestra arepa de escudo y nuestra canilla como espada desde los fogones hasta las más altas cocinas, creo que nunca podre descubrir mayor tesoro como el que poseemos TODOS los venezolanos que es NUESTRA COCINA VENEZOLANA. 

Miembro KanoboSur Anzoátequi
Fotografia de Alex Lanz

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