Vincular los campesinos al mercado

Un fondo de inversión innovador ha vinculado a miles de pequeños campesinos a nuevos mercados, mostrando cómo un esfuerzo gubernamental respaldado por la UE y la FAO está transformando la agricultura en Swazilandia de la subsistencia a la agricultura comercial. 

Hoy, están elaborando fuego suazi, según dice Lizzy Dlamini, supervisor de cocina en Eswatini Kitchen, una pequeña planta de procesado de alimentos en las afueras de Manzini, la capital comercial de Swazilandia. 

El fuego suazi es una salsa muy picante, explica, debido a la pimienta de cayena (pimienta roja) utilizada en su producción. Entre todas las salsas, atchars (condimento especiado, ndr), chutneys, mermeladas y confituras elaboradas en Eswatini Kitchen, Lizzy cree que el fuego suazi es la que más le gusta a la gente en Swazilandia. 

Vestida con una bata blanca y con el pelo recogido en una redecilla, cruza la sala central de la planta para inspeccionar la salsa, que hierve en quince enormes ollas de estaño en dos hileras de fogones. 

“Este trabajo me convierte en una buena madre”, dice Lizzy. “Con mi sueldo, doy de comer a mi familia, tengo para pagar las tasas escolares y comprar ropa”. 

La mayor parte de los 24 miembros del personal de Eswatini Kitchen son madres solteras o que sostienen a su familia, como la propia Lizzy, cuyo marido ha estado sin trabajo desde 1999. Esto refleja el carácter benéfico de la empresa en su origen, creada hace más de veinte años para ayudar en la venta de los productos de los huertos comunitarios y al mismo tiempo brindar oportunidades de empleo. 

Crecimiento Ahora la planta se encuentra en una encrucijada: Eswatini Kitchen ha adoptado un enfoque de mayor visión empresarial para aumentar su facturación anual de entre 4 y 4,5 millones de lilangenis (400 000-450 000 dólares EEUU). En el proceso, ha recibido una subvención 337 000 lilangenis (34 000 dólares EEUU) de un fondo de un millón de euros destinados a vincular a los pequeños agricultores en Swazilandia a nuevos mercados, conocido como el Fondo de Inversión de comercialización (MIF, por sus siglas en inglés). 

“El futuro de Swazilandia está en la agricultura”, asegura Sonia Paiva, una empresaria que lidera la transformación de Eswatini Kitchen. “Si nos fijamos en ello como negocio, hay mucho espacio para el crecimiento”, añade. 

La subvención del MIF permitió a Eswatini Kitchen comprar un procesador de alimentos y dos batidoras. “Ayuda a aumentar nuestra producción y a bajar el coste. En otras palabras, ser más competitivos”, según Paiva. 

Eswatini Kitchen es una de las 25 empresas agrícolas que reciben subvenciones en el marco del MIF, en sí mismo parte de un esfuerzo gubernamental a gran escala para crear un dinámico sector agrícola comercial en Swazilandia, conocido como el Programa de Desarrollo Agrícola de Swazilandia (SADP). 

Otros beneficiarios son Swazi Secrets, donde las semillas de amarula -endémica de Swazilandia (birrea Sclerocarya)- se transforman en productos de belleza de alta gama, antes de ser vendidas en Swazilandia, la vecina Sudáfrica, y en todo el mundo a través de redes de comercio justo, al igual que las salsas y las confituras de Eswatini Kitchen . 

Las subvenciones se han concedido con la condición de que las empresas agrícolas utilicen los productos de los pequeños campesinos, recuerda Wilson Sikhondze, coordinador nacional del SADP, quien añade que unos 5 000 de ellos se beneficiarán. “El dinero –asegura- es la clave para que un pequeño campesino pase de la subsistencia a la agricultura comercial”. 

Responsabilidad El ingrediente esencial para la salsa fuego suazi, dos kilogramos de pimienta de cayena roja para una producción de 750 frascos, ha venido de los campos de Sipho Matisa en la aldea de Zombodze, no muy lejos de Manzini. 

Sipho (de 62 años) es uno de los treinta agricultores que proporcionan la pimienta a Eswatini Kitchen. Es un empleado del gobierno jubilado, y sostén de una familia de trece personas, entre ellas los cuatro hijos de su difunta hermana, y otros dos huérfanos. 

Ha pasado un año desde Eswatini Kitchen comenzó a comprarle su cayena. Le gusta su precio estándar de 10 lilangenis por kg (1 dólar EEUU), basado en los principios de comercio justo a los que se adhieren. Mostrando el cuarto de hectárea donde cultiva cayena, Sipho dice que con 1300 plantas hay espacio suficiente para aumentar su suministro semanal de 10 a 15 kg. 

Sipho está muy satisfecho de saber que su pimienta, convertida en fuego suazi, se venda en todo el mundo. “Esto –afirma- me hace responsable de tener que producir la mejor calidad posible”.

Por prensa la FAO

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