Comida chatarra

Frecuentemente a los niños y las niñas les encanta comer comida chatarra y a los padres y madres complacerlos con tal petición, por ser alimentos de rápida obtención y preparación. Sin embargo, muchas veces no se tiene conciencia de que ofrecerle a los/as pequeños/as este tipo de comida aumenta dramáticamente las probabilidades de que la coman toda su vida sin presentar resistencia alguna, incrementando su exposición a enfermedades crónicas graves que ponen en riesgo su salud. 

¿Pero son realmente este tipo de comida garantía de una alimentación sana en niños y niñas en la Etapa Inicial? Muchos padres y madres vinculan el consumo de estas comidas a la sensación de llenura en sus hijos e hijas y por ende con salud, bienestar, crecimiento y desarrollo, sin tomarse el tiempo para informarse acerca de los ingredientes que definen y caracterizan a estos alimentos. 

Es importante recalcar que si bien estas comidas son mercadeadas y publicitadas por diferentes medios como beneficiosas para la salud, realmente poseen altos niveles de grasas, sal, condimentos, azúcares y/o numerosos aditivos químicos, todos perjudiciales para el bienestar de los niños y las niñas que están creciendo. 

Contrarrestar este tipo de elección de los niños y niñas, el estado de confort que le brinda a sus cuidadores/as y la publicidad que las hacen calar entre la sociedad, es tarea de todos y todas. Una acción concreta es no recompensar la conducta del niño o la niña con salidas a restaurantes de comida rápida o franquicias de postres que pueden condicionar su conducta cuando sea adulto/a, estimulando la obesidad y el sobrepeso a futuro. 

Esto debe sumarse a la búsqueda de información constante, adopción de HÁBITOS alimentarios sanos, seguros y soberanos por parte del adulto/a como modelo de niños y niñas así como la preparación continua de comidas realmente sanas. La imaginación y la creatividad son herramientas poderosas para generar cambios en los patrones de consumo de alimentos de los/as más pequeños/as, sustituyendo los perjudiciales por los que aportan los nutrientes, vitaminas y minerales necesarios para el buen desarrollo integral del ser humano. 

Otra estrategia para combatir el consumo de comida chatarra es propiciar las meriendas saludables porque si bien ellas forman parte de las cinco comidas que se deben realizar al día, complementando las tres comidas principales: desayuno, almuerzo y cena frecuentemente resueltas con alimentos procesados poco saludables. Las meriendas permiten mantener niveles adecuados de energía para las tareas que se requieren realizar en el día, por eso es importante promover este HÁBITO desde edades muy tempranas. Recuerde que si el niño o niña no come adecuadamente la energía que requiere para cumplir sus actividades se ve disminuida, comprometiendo su aprendizaje y rendimiento.

La merienda matutina permite reponer la energía empleada en los estudios y actividades recreativas, debe ser ligera y pequeña pero nutritiva, para que el niño o niña pueda disfrutar del recreo con sus compañeros y despertar su apetito para el almuerzo. Las dos meriendas (matutina y vespertina) deben aportar aproximadamente 20% de la energía necesaria para realizar sus actividades diarias. 

A la hora de prepararlas escoja alimentos del grupo de la franja amarilla del Trompo que sean altos en fibra y bajos en azúcares y combínelos con alimentos de la franja azul altos en proteína y de la franja verde, ricos en vitaminas y minerales. 

Las meriendas son una excelente oportunidad para estimular en los niños y las niñas el consumo de frutas y demás alimentos saludables, los cuales deben incluirse en la dieta diaria en vez de la comida chatarra, rica en carbohidratos simples y grasas poco saludables. No olvide consumir las frutas criollas y de temporada para apoyar nuestra soberanía alimentaria. 

Referencia Instituto Nacional de Nutrición, Colección Nutriendo Conciencias en las Escuelas para el Buen Vivir, orientaciones para la maestra y el maestro. 2011.

Por prensa el INN Venezuela 
Imagen: Kindolalento

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