Las explotaciones familiares, la seguridad alimentaria y la pobreza

En la mayoría de los países, los rendimientos de los cultivos agrícolas de las explotaciones pequeñas y medianas suelen ser mayores por hectárea que los de las fincas más grandes porque gestionan los recursos y utilizan la mano de obra de forma más intensiva. Ello significa que la proporción de explotaciones pequeñas y medianas en la producción nacional de alimentos probablemente sea incluso mayor que el porcentaje de tierras que gestionan. 

Una gran proporción de agricultores familiares con fincas pequeñas también dependen de otros recursos naturales, en particular los bosques, las tierras de pastoreo y la pesca. El uso intensivo de los recursos en estas explotaciones puede suponer una amenaza para la sostenibilidad de la producción. Estas pequeñas y medianas explotaciones son fundamentales para la sostenibilidad del medio ambiente y la ordenación de los recursos naturales mundiales, así como la seguridad alimentaria. 

Si bien las explotaciones más pequeñas suelen lograr mayores rendimientos por hectárea que las más grandes, producen menos por trabajador. La productividad de la mano de obra –o la producción por trabajador– también es mucho menor en los países de ingresos bajos que en los de ingresos altos. El aumento de la productividad de la mano de obra es una condición previa para el crecimiento sostenido de los ingresos; por ello, es esencial que las familias de agricultores en los países de ingresos bajos y medianos puedan mejorar la productividad de la mano de obra para aumentar los ingresos agrícolas y tratar de reducir la pobreza rural. 

Aunque las explotaciones más pequeñas suelen tener mayores rendimientos que las fincas más grandes dentro de un mismo país, las comparaciones entre países muestran que los rendimientos por hectárea son muy inferiores en los países más pobres, donde predominan las granjas más pequeñas, con respecto a los países más ricos. Esta paradoja aparente refleja sencillamente el hecho de que los rendimientos en los países de ingresos bajos son muy inferiores, en promedio, en comparación con los países más ricos, y están muy por debajo de su potencial si se adaptaran debidamente las tecnologías y prácticas de administración existentes y si estas se adoptaran de forma más generalizada en los países de ingresos bajos. La innovación destinada a aumentar los rendimientos en los países en desarrollo podría tener repercusiones significativas en cuanto a la ampliación de la producción de la agricultura, el incremento de los ingresos agrícolas y la disminución de los precios de los alimentos, factores que reducirían la pobreza y mejorarían la seguridad alimentaria al conseguir que los alimentos estuvieran disponibles a costos asequibles para las poblaciones tanto rurales como urbanas.

El potencial para mejorar el rendimiento y la productividad de la mano de obra solo puede realizarse si los agricultores familiares son capaces de innovar. Hay dos vías principales, pero relacionadas entre sí, mediante las que se puede aumentar la productividad de los agricultores, a saber: el desarrollo, la adaptación y la aplicación de nuevas tecnologías y prácticas de administración de las explotaciones y la aplicación más generalizada de las tecnologías y prácticas existentes. La primera vía amplía el potencial de un uso más productivo de los recursos existentes, expandiendo la frontera de posibilidades de producción. La segunda vía permite a los agricultores sacar mayor rendimiento a dicho potencial.

Para mayor información, descargar el documento siguiente Agricultura Familiar 2014 

Fundador de KanoboSur 

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