Palabras de Nadine Heredia en #CIN2, primera dama del Perú

Muy buenos días a todas y todos los presentes. Esta es sin duda una oportunidad excepcional cuya convocatoria agradecemos a la FAO y a la OMS. 

Tras 22 años hubiese sido realmente un logro de la humanidad tener aquí mejores noticias. Ciertamente las cifras han mejorado, pero la malnutrición sigue siendo un tema central en el actual debate sobre la Agenda de Desarrollo más allá del 2015. 

Hoy en el mundo conviven el hambre y la desnutrición con la obesidad y el sobrepeso, nuevos males asociados a la malnutrición. Todo ello como expresión de un sistema que privilegia el lucro, el consumismo desenfrenado y el individualismo, por encima del bienestar, el bien común y la salud de las personas. 

Quisiera referirme a tres aspectos que considero cruciales para avanzar en garantizar el derecho a la alimentación y la salud de nuestras futuras generaciones. 

1. Hoy más que nunca, necesitamos volver la mirada a quienes silenciosamente han venido proporcionando alimento al mundo, cuidando con cariño nuestra valiosa biodiversidad. Paradójicamente, son ellos quienes muchas veces se encuentran en los primeros puestos de la desnutrición y la pobreza. 

Las familias agricultoras, guardianas de cultivos ancestrales como la quinua, y de técnicas seculares como la andenería de los incas, tienen en sus manos la protección de la gran despensa de la biodiversidad alimenticia del planeta. Pero su trabajo no es fácil. Las actividades extractivas, la voracidad de la tala y la minería ilegal, el tráfico ilegal internacional de germoplasma, los coloca en situación de vulnerabilidad y pone en riesgo la disposición de alimentos frescos para los mercados locales. 

Apoyar desde los gobiernos a las familias y sobretodo a las mujeres agricultoras es una forma concreta de trabajar para garantizar la diversidad genética de las semillas y el mantenimiento de los conocimientos tradicionales, sin dejar de aprovechar los nuevos conocimientos que nos brinda la biotecnología. Exigimos respeto y reconocimiento a las tradiciones y hábitos de nuestras culturas originarias. 

2. Tenemos por otro lado, una tarea pendiente en el campo educativo para promover hábitos saludables de alimentación. Nuestros niños y jóvenes están expuestos a una avalancha publicitaria que esconde el uso de ingredientes artificiales en proporciones que resultan dañinas para su salud, como azucares y grasas trans. 

Urge en nuestras sociedades limitar el consumo de “comida chatarra” y educar a las nuevas generaciones para un consumo responsable avalado por legislación que ponga por delante la vida y la salud de las personas. 

De poco serviría salvaguardar nuestra biodiversidad, promover la producción de alimentos frescos y saludables, si a la par nuestros Estados no procuraran crear conciencia sobre prácticas de alimentación saludable y no protegen normativamente a su población del gran negocio de la alimentación empaquetada. 

3. Y aquí, cabe sumarse a las voces que reclaman una revisión y mejoras a las políticas comerciales que en su formulación actual, deja en algunos casos, atado de manos a los Estados que tienen el deber de proteger la salud y bienestar de su población. 

Es necesario promover un sistema de comercio multilateral que, además de ser universal, sea abierto, no discriminatorio y equitativo, que ponga en el entro de su preocupación a las personas, su salud, su derecho a la alimentación y a la vida plena sin utilizar los alimentos como instrumento de presión política o económica. 

(PAUSA) 

Finalmente, deseo expresar mi firme respaldo a la Declaración Política y al Marco de Acción que se aprobarán en esta Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición, y a las importantes medidas propuestas. 

Este es un trabajo de largo aliento, que compromete a los estados, a la sociedad civil, al empresariado y la cooperación, en un impulso adicional para la consecución de las metas. Sin olvidar que detrás de esas metas, de esos números, hay rostros e historias. 

Es preciso recordar que en los últimos tramos de las frías estadísticas se encuentran los que viven más alejados, los indígenas, los que tienen menor información, menor acceso a los recursos y servicios de sus Estados. Hay que evitar por todos los medios que la cultura del descarte los considere un porcentaje improbable de atender. A ellos les debemos nuestro mejor esfuerzo. 

MUCHAS GRACIAS

Por prensa la FAO
Compilador Juan Antonio Pineda 

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