Palabras de Ricardo Aguilar Castillo en #CIN2

Señoras y señores ministros y representantes de los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y de la Organización Mundial de la Salud: 

Hoy en día, México se asume como un actor con responsabilidad global y, por ello, busca identificar oportunidades para su desarrollo nacional en todas las áreas geográficas. En este contexto, nuestro país asume con beneplácito los compromisos establecidos en la Declaración de Roma sobre la Nutrición de esta “Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición”. 

Desde el inicio del gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto resultó prioritario alinear los esfuerzos de toda la Administración Pública a atender el objetivo central: el del México Incluyente, que significa revertir la condición de pobreza y carencia alimentaria de millones de mexicanos. 

Este Gobierno se pone a prueba para actuar con mayor eficacia para revertir el escenario lacerante, lastimoso e inaceptable en el que viven millones de mexicanos. 

Para nuestro Presidente, atender la pobreza del país no es una opción, es una obligación ética y moral que tiene el Gobierno de la República, que todos estamos obligados y comprometidos a atender de manera puntual. 

Por primera vez, un Gobierno Mexicano sitúa al combate a la pobreza y a la seguridad alimentaria como prioridad en la agenda nacional, al colocar ambos temas como estandarte de la política social y agroalimentaria del país.  

En términos de política social, México busca transformar el modelo asistencial actual para convertirla en una política social participativa y proactiva que incorporare a los mexicanos en condición de pobreza a la actividad productiva que les permita alcanzar mejores ingresos y mayores oportunidades de desarrollo. 

A partir de febrero de 2013, una de las primeras decisiones del Presidente Enrique Peña Nieto fue poner en marcha la Cruzada Nacional contra Hambre, estrategia de inclusión y bienestar social alineada al programa “Hambre Cero” propuesto por la Organización de las Naciones Unidas. Esta Cruzada tiene cinco objetivos que están sujetos a evaluación periódica: 

Primero. Cero hambre a partir de una alimentación y nutrición adecuada de las personas en pobreza multidimensional extrema y carencia de acceso a la alimentación.  

Segundo. Eliminar la desnutrición infantil aguda y mejorar los indicadores de peso y talla de la niñez. 

Tercero. Aumentar la producción de alimentos y el ingreso de los campesinos y pequeños productores agrícolas. 

Cuarto. Minimizar las pérdidas pos-cosecha y de alimentos durante su almacenamiento, transporte, distribución y comercialización, y Quinto. Promover la participación comunitaria para la erradicación del hambre. 

Actualmente, la Cruzada atiende las necesidades de 5.5 millones de mexicanos que viven en más de mil municipios del país con mayor incidencia de pobreza extrema y con un mayor número de personas con carencia de acceso a la alimentación. 

Para que esta política social alcance los objetivos planteados es necesario conjuntar los esfuerzos de los sectores público, privado y social así como presupuestos para hacer un frente común contra el hambre, derecho humano que no se ha materializado plenamente para todos los mexicanos. 

En términos de política agroalimentaria, el Gobierno Mexicano ha establecido cinco objetivos para reactivar el agro mexicano con un enfoque social: 

Primero. Alcanzar un campo justo que, con servicios de salud y pensión para sus adultos mayores, garantice a todos los mexicanos un piso básico de protección ante enfermedades, accidentes y la vejez. 

Segundo. Lograr un campo productivo en el que se generen empleos locales y se eleven los ingresos de la población rural. 

Tercero. Consolidar un campo rentable en el que el sector agroalimentario se vuelva más eficiente y competitivo, articulando cada eslabón de las cadenas productivas de valor. 

Cuarto. Afianzar un campo sustentable en el que los rendimientos de las cosechas no se incrementen a costa de la destrucción de los suelos, bosques y selvas, sino a través de la innovación científica, tecnológica y organizativa, y 

Quinto. Garantizar la seguridad alimentaria de la población, que además de ser un requerimiento básico para el bienestar de los mexicanos, es también una condición fundamental para la soberanía y la estabilidad social y política del país. 

En México es tiempo de concurrencia, de responsabilidad y de transformación hacia un México Incluyente, transformación que permita que los productos del campo lleguen a todas las mesas de las familias mexicanas y, con ello, que el campo alcance su potencial y sea motor del crecimiento económico del país. 

Señoras y señores: 

Mi país trabaja, día a día, con plena responsabilidad para superar los retos sociales, políticos y económicos que enfrentamos. A todas y a todos ustedes les agradezco su atención y les hago patente el saludo del Presidente Enrique Peña Nieto.

Por prensa la FAO
Compilador Juan Antonio Pineda 

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