2014: otro año de intenso trabajo en la FAO

2014 ha sido el Año Internacional de la Agricultura Familiar, y durante doce meses la FAO ha trabajado con nuestros socios para mantener la atención centrada en este elemento fundamental en el panorama mundial de la alimentación, la nutrición y la agricultura. 

Según la edición de 2014 de nuestro informe anual El estado mundial de la agricultura y la alimentación -centrado en las necesidades de los campesinos familiares- nueve de cada diez de los 570 millones de explotaciones agrícolas del planeta están gestionadas por familias, y producen cerca del 80 por ciento de nuestros alimentos. 

La FAO dedicó el año a la promoción de políticas diseñadas para aprovechar su verdadero potencial. A medida que el año llega a su fin y miramos hacia adelante, continuaremos trabajando para impulsar acciones concretas a favor de los agricultores familiares más allá de 2014. 

En 2014 la FAO atrajo la atención mundial sobre cuestiones que con demasiada frecuencia resultan descuidadas, como son la malnutrición, las carencias de micronutrientes y la obesidad. 

Unos 2 000 millones de personas -el 30 por ciento de la población del planeta- sufren de carencias de micronutrientes y otros efectos de una dieta inadecuada. Mientras tanto, muchos países pobres soportan ahora una “doble carga” de obesidad combinada con hambre y una nutrición inadecuada. 

Para ayudar a volver a encauzar la agenda global de la nutrición, la FAO colaboró con la OMS en convocar el evento mundial más importante en esta cuestión en los últimos 20 años, la Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN2), celebrada en Roma a finales de noviembre. 

En la CIN2, el Papa Francisco instó a los líderes mundiales a hacer más esfuerzos, y el evento culminó con la adopción por aclamación de un amplio compromiso político para hacer precisamente eso: “La Declaración de Roma sobre la Nutrición”, con el apoyo de 172 gobiernos, acompañada de un marco de acción. 

La FAO está decidida a continuar con este nuevo impulso mundial sobre la nutrición en 2015 y más allá. 

Progreso en la lucha contra el hambre 2014 ha visto también como el mundo avanza a grandes pasos hacia un futuro con hambre cero. El año comenzó un compromiso histórico de los Jefes de Estado africanos para acabar con el hambre crónica en su continente en 2025. 

América Latina también ha tenido la vista puesta en la erradicación del hambre. En mayo, los gobiernos de la región se reunieron para examinar el progreso y llevar a buen término su esfuerzo colectivo para acabar con el hambre. 

La región está cerca de alcanzar su meta: el análisis regional anual de la FAO, publicado el 10 de diciembre, concluye que en su conjunto, América Latina y el Caribe han reducido el hambre del 15,3 por ciento de su población total en 1990-1991 al 6,1 por ciento en 2012-14. Catorce países han alcanzado la meta del hambre de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) antes de la fecha límite de 2015, mientras que otros cuatro están cerca de haberlo logrado. 

En otros lugares, también se está avanzando. En 2014, la FAO reconoció a China, Etiopía, Gabón, Gambia, Irán, Kiribati, Malasia, Mauritania, Mauricio, México, Marruecos y Filipinas el haber alcanzado la meta del hambre del ODM-1, mientras que Brasil, Camerún, Chile y Uruguay también obtuvieron reconocimiento por haber logrado el más ambicioso objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (CMA) de 1996 de reducir a la mitad el número de hambrientos en 2015 (más información). 

Nuestro informe anual sobre El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo -lanzado en octubre- confirmó una tendencia positiva en la reducción del hambre, que ha visto el número de personas que padecen hambre a nivel mundial disminuir en más de 100 millones durante la última década, y en 209 millones desde 1990-92. 

Aún así, el informe subrayaba que 805 millones de personas permanecían crónicamente subalimentadas en 2014, y que aún queda mucho por hacer. 

Puntos críticos de la inseguridad alimentaria 
De hecho, a pesar de los avances en la reducción del hambre crónica, los conflictos, la meteorología adversa y la aparición de Ébola en África occidental han contribuido a la inquietud sobre la inseguridad alimentaria en varios países y regiones durante 2014. 

La aparición de la epidemia de Ébola atrajo la atención mundial: más allá de los costos humanos inmediatos, la situación en los países afectados ha tenido graves consecuencias para la seguridad alimentaria. 

Pero existen otros focos de hambre que también fueron motivo de preocupación. 

En la región del Sahel en África occidental, sequías y conflictos recurrentes continuaron agravando la inseguridad alimentaria en 2014. Para hacer frente a la situación en la región, la ONU y sus socios humanitarios lanzaron en febrero un ambicioso plan de tres años para apoyar la resiliencia a largo plazo abordando las causas profundas del hambre. 

En Somalia, las precipitaciones irregulares y tardías durante la primavera y el verano hicieron temer por las perspectivas de las cosechas. En septiembre, se estimaba que más de un millón de personas estaban amenazadas de inseguridad alimentaria aguda. 

La violencia en Sudán del Sur contribuyó a la inseguridad alimentaria generalizada en esta joven nación africana en 2014, como advirtió la FAO en numerosas ocasiones. La Organización ha estado trabajando con socios en el terreno para entregar equipos de subsistencia de emergencia con semillas de cultivos y hortalizas, aparejos de pesca y material y vacunas para tratar el ganado y dar apoyo veterinario y ayudar a las familias campesinas a mantenerse a flote y apoyar la producción local de alimentos. 

Los combates y conflictos en Siria e Irak fueron igualmente motivo de preocupación en 2014, a los cuales la FAO respondió. 

Por último, el conflicto en la República Centroafricana tuvo graves consecuencias para los medios de subsistencia rurales, la producción de alimentos y la seguridad alimentaria, ya que los saqueos y la inseguridad generalizada provocaron cuantiosas pérdidas en los cultivos, la cría de animales y la pesca. En marzo la FAO, el Banco Mundial y el Programa Mundial de Alimentos acordaron implementar un importante programa para apoyar la ayuda alimentaria y la producción agrícola al amainar las hostilidades. Como parte de ese esfuerzo, la FAO comenzó en mayo un ambicioso programa de distribución de semillas y aperos agrícolas para apoyar a las familias de agricultores afectadas por la crisis. 

La cooperación Sur-Sur abre nuevos caminos En el lado positivo, 2014 vio el amanecer de una nueva era en la cooperación al desarrollo entre los países del Sur del mundo. 

En febrero, los gobiernos de Oriente Próximo y África se comprometieron a una mayor cooperación para hacer frente a los problemas de gestión del agua, el desperdicio de alimentos y la creación de comunidades rurales más resilientes. 

Un mes más tarde, el nuevo Fondo Fiduciario de Solidaridad con África –una iniciativa de desarrollo de África para África destinada a erradicar el hambre y reducir la desnutrición y la pobreza- financió sus seis primeros proyectos. 

En junio, el fondo administrado por la FAO dio luz verde a cuatro nuevos proyectos en el continente que beneficiarán a 24 países africanos diferentes, y en diciembre se firmaron otros tres proyectos para apoyar a los países afectados por el Ébola, promover empleo para la juventud rural, y avanzar en la cooperación Sur-Sur en África. 

Más tarde, China aprovechó la ocasión del Día Mundial de la Alimentación para anunciar una donación de 50 millones de dólares EEUU en apoyo del programa de “Cooperación Sur-Sur” de la FAO. Y 2014 cerró con una importante conferencia en Marruecos, que vio como este país norteafricano se unía a la FAO para ofrecer recursos financieros y conocimientos técnicos para apoyar el desarrollo agrícola en África subsahariana. 

Los precios de los alimentos bajan, para luego nivelarse Los precios mundiales de los alimentos iniciaron el año altos, pero estables y experimentaron un rápido aumento en los primeros meses, debido en parte a la tensión en la región del Mar Negro y el mal tiempo en algunas zonas. 

Sin embargo en mayo el índice de precios de los alimentos de la FAO comenzó a caer y esa tendencia a la baja continuó hasta agosto, que vio el índice descender a su nivel más bajo en cuatro años. Desde entonces, los precios mundiales de los alimentos se han mantenido en general estables. 

Resiliencia y recuperación en Filipinas La recuperación agrícola en Filipinas tras la devastación provocada por el tifón Haiyan fue una de las historias de éxito a destacar en 2014. 

El tifón golpeó entre dos temporadas de siembra, dañando las cosechas que estaban listas para la recolección, las recolectadas y las recién plantadas. Resultaron destruidas cerca de 1,1 millones de toneladas de cultivos en pie, principalmente de coco, arroz y maíz. Algunas infraestructuras y equipos de producción -como los sistemas de almacenamiento, riego, barcos y carreteras- también sufrieron cuantiosos daños. Los sufridos por la pesca abarcaron toda la cadena de valor: desde las capturas hasta el mercado. 

Se precisaba un esfuerzo de respuesta rápida para hacer que los agricultores y los pescadores volvieran a levantar cabeza. A petición del gobierno de Filipinas, a las pocas semanas de la catástrofe, la FAO comenzó a distribuir paquetes de producción de arroz a tiempo para la temporada de siembra de diciembre/ enero, permitiendo a los agricultores conseguir su primera cosecha, sin saltarse la temporada. 

El Director General de la FAO, José Graziano da Silva viajó al país asiático para conocer de primera mano los daños y los esfuerzos para la recuperación. Además de los productores de arroz, los pescadores y productores de coco estuvieron también en el objetivo de las intervenciones de la FAO. 

Seis meses después del desastre, los agricultores filipinos comenzaron a obtener su cosecha de arroz gracias a este esfuerzo. Hoy, ha pasado poco más de un año tras el paso del tifón Haiyan. Ya se ha obtenido una segunda cosecha de arroz, y los agricultores y pescadores están bien encaminados hacia la recuperación y hacia la creación de medios de subsistencia más resilientes.

Por prensa la FAO
Compilador Juan Antonio Pineda 

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