Hacia una Agricultura Familiar más fuerte 2015

América Latina y el Caribe han avanzado enormemente hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Cada vez hay un mayor reconocimiento en la región de la contribución de la agricultura familiar al desarrollo, se están expandiendo las políticas relacionadas con la seguridad alimentaria y nutricional y se está fomentando la autonomía y la igualdad de la mujer en la lucha contra la pobreza. 

En todo el continente, la democracia se está afianzando y los movimientos sociales y medioambientales están ganando fuerza. Asimismo, la II Cumbre Presidencial de la Comunidad de Estados Lationamericanos y Caribeños, celebrada en enero de 2014, otorgó “la más alta prioridad” al desarrollo de la agricultura, incluidas la familiar y campesina. Con todo, aún existen muchos retos, como la persecución de los líderes campesinos, la baja participación de los agricultores en las organizaciones y las políticas que no favorecen a los productores de pequeña escala. 

Algunos aspectos destacados para revertir esta situación incluyen basarse en el éxito de determinados programas de desarrollo rural y de adquisición pública, así como la aplicación de políticas en favor de la soberanía alimentaria. 

Principales tendencias de la agricultura familiar 
Diálogo Regional Durante el Diálogo Regional, se compartió la visión de que la agricultura familiar no solo se define por sus características agrícolas, sino también por ser una forma de vida que respeta el medio ambiente, protege la biodiversidad, preserva las tradiciones culturales y fomenta el desarrollo rural. 

Actualmente, los agricultores familiares producen hasta el 70% de la canasta de productos alimentarios básicos de varios países de la región. Los participantes del Diálogo señalaron que la agricultura familiar tiene el potencial necesario para aumentar la oferta de alimentos y mejorar las condiciones de vida de las poblaciones rurales. La agricultura familiar también puede contribuir a la creación de empleo, a la conservación de los recursos naturales y de la biodiversidad, a la preservación de las tradiciones culturales, a la diversidad multiétnica y a la erradicación de la pobreza rural. Sin embargo, tal y como se advirtió durante el Diálogo, este inmenso potencial no recibe pleno reconocimiento en la sociedad ni en la elaboración de políticas. 

Por ejemplo, los agricultores familiares tienen un acceso limitado a la tierra y al agua. Esto fue percibido como una consecuencia de los patrones de alta concentración de la tenencia de la tierra en muchos países y del uso de la tierra y el agua con fines distintos a los de la agricultura. La tierra y el agua son recursos de cada vez menor calidad y disponibilidad, lo cual ha socavado los sistemas de producción de la agricultura familiar y constituye una amenaza para la gran cantidad de agricultores familiares que no poseen sistemas de irrigación. Este problema se ha vuelto aún más acuciante en los últimos años debido a los cambios en las temperaturas y en el régimen de precipitaciones registrados en la región, los cuales hacen que los agricultores familiares sean aún más vulnerables, sobre todo los más marginados, puesto que no siempre poseen los recursos para adaptarse a tiempo a este nuevo contexto, usando sistemas de riego apropiados, desarrollando variedades resistentes o ajustando sus períodos de cosechas. Otros carecen de la asistencia técnica adecuada para realizar los cambios necesarios. 

Otro factor que impide que los agricultores familiares puedan explotar todo su potencial es la poca disponibilidad de mecanismos de financiación adecuados. Los instrumentos de crédito existentes imponen a menudo normas y requisitos que no corresponden con la realidad de los agricultores familiares. Por ejemplo, a los agricultores familiares de pequeña escala sin activos les resulta imposible acceder a las garantías de préstamo. En el caso de las agricultoras, el acceso al crédito es aún más difícil en la mayoría de los países de la región, lo que contribuye a una mayor pobreza en los hogares liderados por mujeres. Los participantes del Diálogo señalaron la necesidad de analizar las causas que subyacen a esta desigualdad. 

Al ver pocas oportunidades en la agricultura y dado que las políticas aplicadas hasta ahora no los han animado a permanecer en zonas rurales, muchos jóvenes migran a zonas urbanas en busca de mejores oportunidades. 

Durante el Diálogo se señaló que las políticas e instituciones públicas relativas a la agricultura familiar no se han desarrollado al mismo nivel en todos los países de la región. Los países del Cono Sur son los más avanzados en este aspecto. Sin embargo, en los lugares en los que existen programas de apoyo a la agricultura familiar, a menudo se prioriza el aumento de la producción sobre el vínculo con los consumidores y mercados. Actualmente, los agricultores familiares de la región se encuentran con unos precios de insumos altos y unos precios bajos para sus productos. No obstante, se observó que el crecimiento futuro de la población mundial tendrá como resultado un aumento de la demanda de los alimentos, como mínimo a corto plazo. 

Este hecho supone una excelente oportunidad para fortalecer y preparar los mercados y el comercio para los productos de los agricultores familiares. Sin embargo, los participantes advirtieron que para aprovechar dicha oportunidad se necesitarán programas e instrumentos enfocados explícitamente a los agricultores familiares de pequeña escala o de lo contrario lo más probable es que tan solo los agricultores de gran escala y con más recursos le saquen provecho.

Las organizaciones de agricultores pueden ayudar a sus miembros a superar algunos de estos desafíos y a aumentar la visibilidad política del sector. Sin embargo, la participación de los agricultores familiares en las organizaciones rurales es baja en la mayoría de los países de la región. Además, se observó que, en algunos países, la persecución de los líderes campesinos ha debilitado aún más a estas organizaciones. 

Los participantes del Diálogo consideraron el Año Internacional de la Agricultura Familiar una oportunidad única para destacar el importante papel de los agricultores familiares y para hacer de ellos un pilar esencial de las estrategias encaminadas a alcanzar la seguridad y soberanía alimentarias y para superar la pobreza y desnutrición en la región.

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Por prensa la FAO
Compilador Juan Antonio Pineda 

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