Religión y mitología del maíz en Guatemala

-Existen al menos 50 tipos diferentes de maíz (Zea mays). Hay mazorcas moradas, amarillas, rojas, negras y de otros colores-. 

Este el de la religión y la mitología, es un ámbito de la cultura guatemalteca en que el maíz tiene connotaciones fundamentales. Aquí sus vastas y complejas cargas simbólicas son quizás más reveladoras de las estructuras sociales subyacentes y de las manipulaciones ideológicas en términos de los intereses materiales de los individuos y de los grupos diversos. La riqueza y complejidad de los aspectos religiosos y mitológicos del maíz, de los cuales se ha ocupado abundantemente la literatura antropológica especializada, nos sugiere, en efecto, un nexo esencial entre nuestro cereal básico y la base estructural de las sociedades mesoamericanas, y por consiguiente de la guatemalteca. 

Un inventario exhaustivo de las connotaciones religiosas, mitológicas, así como de las rituales, axiológicas, o ideológicas en general, del maíz, resultaría largo y prolijo. De tales connotaciones se reproducen algunos ejemplos más adelante, pero ellas, en todo caso, nos permiten formular de antemano las siguientes consideraciones generales: 

1.- El maíz intervine en el acto primigenio de la creación del hombre por los dioses. El grano se usa primero como oráculo, para conocer la voluntad de los dioses y para orientar los primeros intentos de la creación humana: “E Chad la suerte con vuestros granos de maíz y de tzité”, ordenaron los dioses a los adivinos, para saber cómo hacer al hombre. 

Y luego, según el mismo mito popolvúhico, el hombre fue hecho de maíz, y de este le viene su conocimiento, su vigor, su unidad y su esencia ontológicas. El mismo origen mitológico, sin embargo, fija las propias limitaciones existenciales del hombre, su alienación respecto de su trabajo y de producto de este, y también respecto de las fuerzas y poderes humanos y metahumanos, a los cuales el hombre debe pagar obediencia, sumisión, pleitesía y tributo. 

2.- Las deidades del maíz, y de todas aquellas directamente asociadas al mismo –desde el vigoroso dios joven, que los mayas clásicos llaman Yumkash-, hasta los dioses menores que controlaban las fuerzas de la naturaleza, los días, el espacio, la conducta de los hombre, etc., constituyen todo un panteón de muchos poder en los terrenos de la ideología y la praxis social. Hay toda una serie de dioses amigos y enemigos del maíz, que condicionan la vida terrena y ultraterrena de los hombres. 

3.- La praxis religiosa, o sea la actividad ceremonial propiamente dicha y todo “lo que hace la religión” (es decir, las implicaciones sociológicas de la misma), giran en buena medida en torno al maíz. Se ha dicho reiteradamente (Morley, 1965; Thompson, 1959; Early, 1964; etc.), que el ritual de los mayas precolombinos giraba totalmente en torno al maíz y que tenía como objetivo último asegurar la producción del mismo grano, sustento de los hombres. La actividad ritual de los descendientes contemporáneos de los mayas, asimismo, gira también en buena medida alrededor del maíz, y en ocasiones (Early, 1964), cuando el maíz no ha estado disponible, se ha creído que el ritual ha fallado y que se hace necesario modificarlo. 

La praxis religiosa en torno al maíz, la pre-cristiana y las contemporáneas, conserva en Guatemala elementos autóctonos y sincréticos, respectivamente, de una larga historia. El pomixi, o “copal del maíz”, es la “costumbre” (ritual) que se celebra a lo largo del año, en las distintas etapas del cultivo del grano, entre los mames de Guatemala (Stadelman, 1938; Wagley, 1957; La Farge, 1935). Otros pueblos mesoamericanos, mayas y no mayas, y aun otros grupos aborígenes de América, tienen rituales semejantes. 

4.- Los indígenas y los habitantes de las áreas rurales, en Centroamérica, observan una actitud mística, reverencial respecto del maíz. Se le llama “Su Alteza” y “regalo de los dioses” entre algunos grupos mayas (Thompson 1959: 254), y en las etapas de la propia agricultura de milpa se observan ayunos y abstinencias obligados, y otras muchas formas de conducta ritual. 

En el plano de la moral, en el que se diluyen también las influencias propiamente religiosas, existen pautas definidas de comportamiento: el maíz no se le roba; por el contrario, debe estimársele y venérasele. En fin, y en un sentido más amplio, se le asignan contenidos axiológicos o ideológicos muy diversos y amplios. 

5.- Al maíz se le personifica a veces, pero adjudicándole siempre poderes sagrados. De le habla, tratándole con humildad y respeto. En ciertos contextos, se le asocia con símbolos cristianos significativos, como la misma sangre de Cristo. En todo caso, se le reconoce un origen divino, mitológico, como “el presente supremo que los dioses hicieron al hombre” (Thompson 1959: 254). 

6.- El maíz es utilizado, todavía, junto con los frijoles de palo de pito o tzité (erythrima corallodendron), como parte del oráculo que usan los chamanes en sus prácticas adivinatorias; exactamente como cuando los dioses echaron suertes pata construir el mundo (Popol Vuh, 1947). Se le usa, asimismo, en muchos otros complejos ceremoniales que forman parte de un prolongado proceso de resistencia cultural en el marco de las relaciones interétnicas (Rojas Lima, 1988). 

Bibliografía: Flavio Rojas Lima (Guatemala 1988), La Cultura del maíz en Guatemala, p. 76,77,78.

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