Los estudiantes y los agricultores se benefician de los programas de alimentación escolar

Los programas de alimentación escolar alimentan a los estudiantes, promueven una buena nutrición y ayudan al desarrollo local en América Latina y el Caribe. 

En 2009 se puso en marcha en América Latina y el Caribe un programa de alimentación escolar basado en el Programa Nacional de Alimentación Escolar del Brasil. Mediante una política intersectorial y mecanismos jurídicos, el programa promovió medidas para fomentar la educación alimentaria y nutricional y favorecer las compras de alimentos a los agricultores familiares locales para abastecer los programas. El proyecto, que comenzó con la colaboración de cinco países, hoy trabaja con 14. En 2013, un estudio realizado en ocho de los países participantes demostró que los programas, además de promover la asistencia escolar y reforzar el proceso de aprendizaje, aumentaban los ingresos de los agricultores de las comunidades. 

Hace cinco años se puso en marcha en América Latina y el Caribe un programa con el objetivo de proporcionar alimentos nutritivos a los estudiantes, promover la educación alimentaria y nutricional, y estimular la economía local. El “Fortalecimiento de los programas de alimentación escolar en el ámbito de la iniciativa América Latina y el Caribe sin hambre 2025” comenzó con la colaboración de cinco países y hoy este número se ha elevado a 14. 

Alimentación, educación y apoyo a la comunidad 
El proyecto, basado en el Programa Nacional de Alimentación Escolar elaborado hace 50 años en el Brasil, se propone mejorar los programas de alimentación escolar existentes mediante la ejecución de diferentes actividades en los ámbitos regional y nacional. Se centra en el fortalecimiento y la coordinación de las políticas de alimentación escolar con el apoyo y la participación de los ministros, viceministros, secretarios, representantes de la sociedad civil, asesores de las escuelas comunitarias y parlamentarios. Además, promueve el desarrollo mediante la capacitación de las personas involucradas en las políticas de alimentación escolar, como directores, administradores, técnicos, nutricionistas, educadores y coordinadores locales de educación. 

Además de proporcionar alimentos, el programa promueve la educación en materia de sostenibilidad alimentaria y atribuye gran importancia a las compras directas a las familias de agricultores locales para el abastecimiento de las escuelas. Este es un factor clave del plan, pues ayuda a estimular la economía local. También contribuye a romper con el ciclo del hambre entre las familias de agricultores al permitirles vender sus productos en condiciones favorables y generar ingresos. En un contexto de inestabilidad financiera, política y medioambiental, los programas mejoran la situación de la seguridad alimentaria y nutricional. 

“Es una solución triplemente ganadora: asegura la calidad de los alimentos entregados a los estudiantes de instituciones públicas, fomenta el consumo de alimentos frescos y saludables, y abre nuevos mercados y la posibilidad de mayores ingresos para los agricultores familiares, mientras promueve el desarrollo local", afirmó el Director General de la FAO, José Graziano da Silva. 

Resultados visibles En 2013 la FAO llevó a cabo un estudio en ocho de los países participantes realizando encuestas en un territorio que abarcaba 18 millones de estudiantes de diferentes edades y niveles educativos. 

Los resultados fueron prometedores, pues demostraron que los programas reducían el riesgo de abandono escolar, mejoraban el aprendizaje y el escaso rendimiento escolar debido a la malnutrición y el hambre, y prevenían el empeoramiento de las deficiencias nutricionales. Además, los ocho países objeto de estudio mostraron interés en comprar alimentos de los agricultores familiares para abastecer los programas como una forma de impulsar el desarrollo local. 

Perspectivas futuras Aunque el interés por el programa ha aumentado junto con sus buenos resultados, el compromiso de los gobiernos locales es fundamental para seguir manteniendo su eficacia. Se necesitan marcos jurídicos y regulatorios que faciliten la integración de los pequeños agricultores en las redes de suministro gubernamentales. 

"El estudio demostró que para afrontar los problemas de los programas de alimentación escolar se requiere la participación de diversos actores, entre ellos gobiernos, parlamentarios, organizaciones internacionales, representantes del sector privado, la comunidad educativa y la sociedad civil”, señaló Najla Veloso, coordinadora de la labor regional de la FAO en este ámbito. 

A fondo www.fao.org

Por prensa FAO
Compilador Juan Antonio Pineda

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