El grave impacto del cambio climático requiere una respuesta colectiva, asegura el responsable de la FAO

Graziano da Silva pide que los pobres “no paguen la factura” del cambio climático al reunirse con parlamentarios italianos en preparación de la Cumbre del Clima en París. 

Se necesita un gran esfuerzo colectivo para hacer frente al cambio climático, que ya está teniendo consecuencias “trágicas” y directas en la vida de la gente, aseguró hoy el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, ante un grupo de parlamentarios italianos. 

Los factores relacionados con el clima están contribuyendo a aumentar la inseguridad alimentaria de muchas de las personas más vulnerables del mundo, empeorando una situación que ya era de por sí bastante grave, aseguró. 

“Cuando la agricultura no tiene la oportunidad de prosperar, y cuando la comida escasea, las consecuencias pueden ser dramáticas”, advirtió Graziano da Silva. 

“El hambre –dijo- puede obligar a la gente a abandonar sus familias y sus hogares en busca de mejores oportunidades que no siempre se encuentran. La pérdida de vidas en el Mediterráneo es un recordatorio trágico”. 

Del mismo modo, las recientes tormentas tropicales en Filipinas y Vanuatu demuestran la rapidez con que los cultivos alimentarios pueden ser destruidas por fenómenos meteorológicos extremos, mientras que las sequías recurrentes tienen un efecto igualmente letal, señaló el Director General de la FAO. 

Al intervenir en el Parlamento italiano en presencia del ministro de Medio Ambiente, Gian Luca Galletti, Graziano da Silva señaló que la FAO está especialmente preocupada por el cambio climático debido a sus vínculos evidentes con la seguridad alimentaria y la agricultura. 

“El cambio climático afecta a la producción agrícola y podría cambiar la geografía de la producción alimentaria”, dijo. Añadió que el sector agrícola genera por si mismo emisiones de gases de efecto invernadero, pero también tiene el potencial de almacenar más carbono en los suelos y los bosques si se adoptan políticas de producción y de gestión sostenibles. 

El mundo necesita un cambio de paradigma hacia sistemas alimentarios más sostenibles, inclusivos y resilientes, lo que implicará conseguir que las técnicas producción sean menos dependientes del uso intensivo de insumos y recursos naturales. 

El camino hacia París “En 2015 tenemos que transformar el compromiso político en acciones y resultados”, indicó Graziano da Silva en referencia a la agenda diplomática de este año, que incluye un nuevo conjunto de Objetivos de Desarrollo Sostenible y la 21ª Conferencia de las Partes (COP) de diciembre en París, que convoca la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (30 de noviembre al 15 de diciembre de 2015). 

“Eso incluye garantizar los fondos necesarios para cubrir el costo de la transición hacia sistemas alimentarios que apoyen la mitigación y la adaptación, que sean más sostenibles y resilientes al cambio climático”, dijo. 

La adaptación y mitigación de las tendencias del cambio climático es un interés colectivo, pero “no podemos pasar la factura a los agricultores familiares, los pastores y productores agropastoralistas de los países en desarrollo”, subrayó. 

Y mientras que aumentar los ingresos rurales en los países en desarrollo es una prioridad, las naciones más ricas también deben hacer frente al desperdicio de alimentos, recordando que consumidores ricos desperdician alrededor de 222 millones de toneladas de alimentos cada año, casi tanto como la totalidad de la producción neta de alimentos de África subsahariana. 

Graziano da Silva elogió a Italia por acoger este año la Expo –evento centrado en los alimentos que se celebra en Milán-, y que se espera promueva la importancia de la seguridad alimentaria, el cambio climático y la gobernanza sostenible. 

“La FAO está dispuesta a desarrollar una asociación estratégica con el gobierno italiano”, en preparación para la reunión de la COP en París, concluyó Graziano da Silva.

Por prensa la FAO

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