Un suelo sano es un suelo vivo

Nuestros suelos sostienen la biodiversidad del planeta y albergan una cuarta parte de la misma 

El suelo es uno de los ecosistemas más complejos que existen en la naturaleza y uno de los hábitats más diversos de la Tierra. Contiene un sinfín de organismos diferentes que interactúan y contribuyen a los ciclos globales que hace posible la vida. En efecto, en ninguna otra parte de la naturaleza las especies viven tan densamente concentradas como en las comunidades de organismos del suelo: en un metro cuadrado de suelos forestales se pueden encontrar más de 1 000 especies de invertebrados. 

Qué es la biodiversidad? La diversidad biológica o ‘biodiversidad’ se define como “la variabilidad de organismos vivos de cualquier origen, ya sea terrestre acuático o marino”. Comprende la diversidad dentro de cada especie (diversidad genética), entre las especies (diversidad de organismos) y de los ecosistemas (diversidad ecológica). 

¿Por qué los organismos del suelo son tan importantes? Los organismos del suelo cumplen numerosas funciones vitales en el ecosistema del suelo, que tiene interacciones directas con los sistemas biológico, atmosférico e hidrológico. Son responsables del ciclos de nutrientes, al regular la dinámica de la materia orgánica de los suelos, la retención de carbono por el suelo y las emisiones de gases de efecto invernadero; modifican la estructura física de los suelos y los regímenes hídricos, y refuerzan la salud de las plantas. La interacción los organismos del suelo entre sí y con las plantas y los animales forma una red compleja de actividad ecológica denominada red trófica edáfica. 

Estas funciones e interacciones constituyen un recurso importante para la gestión sostenible de los sistemas agrícolas. 

¿Cómo repercute la agricultura en la biodiversidad? Nuestros sistemas agrícolas afectan claramente a los organismos, inclusive a sus actividades y su biodiversidad. Por ejemplo, el aclareo de tierras boscosas o de pastizales para el cultivo o la utilización excesiva o incorrecta de sustancias agroquímicas afectan al entorno del suelo y reducen drásticamente el número y las especies de los organismos de suelo. La disminución del número de especies vegetales con diferentes sistemas radiculares, de la cantidad y la calidad de los residuos de las plantas o del contenido de materia orgánica del suelo, limita la variedad de hábitats y de alimentos para los organismos del suelo. 

La FAO en acción: mejora de la gestión biológica de los suelos 
Las prácticas de gestión sostenible de la tierra como la agricultura orgánica, el cultivo sin laboreo, las rotaciones de cultivos y la agricultura de conservación son fundamentales para garantizar la salud de los suelos y aumentar de manera sostenible la productividad agrícola. La adopción de un enfoque ecosistémico que tenga en cuenta los recursos de tierra, hídricos y vivos es muy importante para la conservación y el fomento de la biodiversidad. 

Por ejemplo, Liberation, un proyecto de investigación financiado por la UE promovido por nueve universidades y la FAO se propone vincular la biodiversidad de las tierras agrícolas con los servicios ecosistémicos para una intensificación ecofuncional eficaz. 

La biodiversidad se relaciona con la salud de los suelos y esta se relaciona con la calidad y cantidad de los alimentos. Conservar y fomentar la biodiversidad es indispensable para mejorar la salud de los suelos y, así, garantizar un sistema alimentario productivo para mejorar los medios de vida rurales y para un medio ambiente sano. 


Por prensa la FAO

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