Los Pueblos Indígenas y las políticas públicas de Seguridad Alimentaria y Nutricional

A partir de las estadísticas oficiales en la materia, se estima que la población indígena de América Latina alcanza alrededor de 44 millones de personas, pertenecientes a más de 800 pueblos, lo que representa aproximadamente el 10% de la población total de la Región y el 40% de la población rural de América Latina. 

América Latina es la región que mayores avances ha registrado en la visibilización y reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas. A excepción de Uruguay, El Salvador y Panamá, la mayor parte de los países continentales de la región ha ratificado el Convenio 169 de la OIT1 , lo que ha permitido que, a partir de la adopción de la Declaración de las Naciones Unidas, las luchas de estos pueblos hayan conocido avances sin precedentes en la defensa de sus derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales, así como en la de las tierras, territorios, recursos y conocimientos que forman parte de su invalorable patrimonio colectivo. 

Sin embargo, estos avances están lejos de constituir un camino irreversible. En América Latina y el Caribe se observan procesos de concentración y extranjerización de la tierra, cambio de uso del suelo y ampliación de la frontera agrícola para los agronegocios en detrimento de los usos tradicionales y culturales –en especial, la producción de alimentos–, así como la abrumadora ampliación de las actividades extractivas mineras, petroleras, forestales, entre otras. Todo esto está generando un impacto gravísimo sobre los medios de vida de las comunidades indígenas. 

Por otro lado, en años recientes, la Región muestra un significativo avance en cuanto a la desagregación de la variable étnica y la incorporación del criterio de auto-pertenencia en diversos instrumentos de medición; sin embargo, la información disponible para analizar las distintas dimensiones y características de la población indígena continúa siendo insuficiente, dispersa y dispar, tanto en la información censal como en las estadísticas sectoriales y los registros administrativos desarrollados en los diversos países de la región. 

A pesar de estas limitaciones, la información disponible muestra que las condiciones de exclusión que afectan a la población indígena de la región parecen tener en la etnicidad un factor explicativo de la persistencia de las brechas que separan a la población indígena de la no indígena en prácticamente todos los indicadores de progreso y bienestar. 

Como no podría ser de otra manera, tal diferenciación se traslada también a las condiciones de seguridad alimentaria y nutricional (SAN) de dicha población, observándose desde aquellos ámbitos en los que los sistemas agroalimentarios tradicionales se han mantenido relativamente inalterados por siglos, hasta aquellos en los que la dinámica económica y sociopolítica, el avasallamiento cultural y la intensificación de los procesos migratorios han motivado cambios tan dramáticos, que los paradigmas alimentarios de dichas colectividades se han desdibujado significativamente, hasta llegar a confundirse con los las dietas abundantes en alimentos ultraprocesados –cada vez más degradadas en su valor nutricional– que hoy marcan las tendencias dominantes en la mayor parte de los países de la Región. Con estas premisas, la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe (FAORLC), comprendió la importancia de aproximarse a la realidad de los sistemas alimentarios de los pueblos indígenas en diversas subregiones y países de la Región intentando desentrañar la manera en que desde las políticas públicas se visibilizan dichos sistemas y dan respuestas pertinentes a la situación de SAN de la población indígena. 

A tal fin, centrando sus acciones en Colombia, Guatemala y Paraguay, diseño y ejecutó el proyecto regional TCP/RLA/3403 que, a través de múltiples encuentros entre representantes gubernamentales, organizaciones indígenas y otros actores, se propuso: i) Sistematizar y difundir información y análisis sobre el estado de la SAN de los pueblos indígenas, tanto a nivel regional como para los tres países en particular; ii) Analizar a través de procesos participativos las políticas y programas públicos de SAN, así como los proyectos de la FAO y otras agencias, en relación con los pueblos indígenas; iii) Promover la institucionalización de cauces de diálogo entre los diferentes actores involucrados en las políticas, programas y proyectos relacionados a la SAN; y iv) Formular y difundir recomendaciones para mejorar los mecanismos de atención de los pueblos indígenas en materia de seguridad alimentaria. 

Los múltiples hallazgos y recomendaciones dan cuenta de la necesidad de mayores espacios de encuentro y diálogo para poder ajustar la pertinencia con que las propuestas que desde la esfera pública buscan responder a los desafíos reconocidos, contando para ello con la participación protagónica de los pueblos indígenas como principales interesados. 

El más importante y generalizado resultado es el vivo interés de los pueblos y organizaciones indígenas en la preservación de sus sistemas alimentarios y la diversidad de sus productos y dietas constitutivos, así como los medios que los hacen posibles, y han hecho de ellos parte indivisible de la identidad y el patrimonio material e inmaterial que dichos pueblos han legado a los países de la región. 

En todos los casos, se ha insistido en la inadecuación de las políticas actuales y la necesidad de definir políticas públicas diferenciales en contraposición con las políticas planas predominantes, en las que la población indígena es indiferenciadamente subsumida en las categorías de “pobres”, “vulnerables”, “población rural”, entre otras; lo que no ayuda al propósito de focalizar las estrategias para maximizar los impactos y cerrar las brechas. 

Asimismo, se insistió en la importancia de contar con información desagregada suficiente y de calidad, que permita una mejor visibilización de la problemática de los pueblos indígenas, en el convencimiento de que solo el conocimiento apropiado de la misma y un enfoque de derechos permitirán construir políticas públicas interculturales, para asegurar a todos los sectores el goce de su derecho a la alimentación en igualdad de condiciones. 

La presente publicación recoge los principales resultados y recomendaciones de este proyecto regional y busca sumar la reflexión, el compromiso y la acción de la FAO a los esfuerzos de los países de la Región en pos de acortar las brechas de la desigualdad y la discriminación que han impedido hasta hoy que los pueblos indí- genas puedan realizar a plenitud su derecho a una alimentación adecuada preservando sus identidades y patrimonio. 

Por Alfonso AlemCoordinador Regional - Pueblos Indígenas, FAORLC Junio 2015
Informe: LOS Pueblos Indígenas Y LAS Políticas Públicas de Seguridad Alimentaria y Nutricional EN América Latina Y el Caribe.

Comentarios

Publicar un comentario