Nueva alianza para promover la mecanización sostenible de la agricultura

La FAO y el Comité Europeo de Asociaciones de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CEMA), una organización internacional sin fines de lucro, forjaron hoy una nueva asociación que tiene como objetivo promover un mayor uso de la mecanización agrícola sostenible en los países en desarrollo. 

Las dos organizaciones trabajarán juntas para gestionar y difundir conocimientos sobre los enfoques sostenibles para la mecanización agrícola. También desarrollarán conjuntamente programas técnicos para apoyar la innovación en la mecanización y facilitar la implementación de iniciativas de mecanización sostenibles sobre el terreno. 

"Si se realiza de manera sostenible e integradora, la mecanización puede cambiar el panorama de los sistemas agrícolas, ayudando a eliminar el trabajo penoso que conllevan las labores agrícolas, superando los cuellos de botella de tiempo y mano de obra, y reduciendo la huella ambiental de la agricultura", señaló Ren Wang, Director General Adjunto de la FAO, al frente del Departamento de Agricultura y Protección del Consumidor. 

"Los enfoques a medida, inclusivos e integrados de la mecanización agrícola pueden suponer una mejora importante al aumentar el bienestar de las familias campesinas y crear una dinámica positiva y oportunidades para el crecimiento económico en las zonas rurales. Por ello, esperamos trabajar junto con la FAO en esta cuestión tan importante", señaló Richard Markwell, presidente del CEMA. 

El enfoque inicial de la asociación FAO-CEMA estará en las actividades de creación de capacidad en África, donde la fuerza humana sigue siendo la fuente de energía más importante para los pequeños agricultores. Por ejemplo, en el África subsahariana, las personas aportan el 65 por ciento de la energía requerida para la preparación de la tierra, en comparación con el 40 por ciento en Asia oriental, el 30 por ciento en Asia meridional y el 25 por ciento en América Latina y el Caribe. 

Mecanización agrícola sostenible 
Promover la mecanización en la agricultura significa poder completar más tareas en el momento adecuado, con mayor eficiencia y ahorro de trabajo y energía. Sin embargo, el equipamiento tiene que ser compatible con las condiciones sociales, económicas y ambientales en las que va a trabajar, a fin de lograr la intensificación sostenible de la producción agrícola. Un ejemplo de este tipo de equipamiento -que puede adaptarse fácilmente al contexto de los países en desarrollo- es la gama de tractores de menor potencia y bajo costo. Este tipo de tractor puede adaptarse a sembradoras diseñadas para funcionar en suelos con regímenes de labranza cero, depositando las semillas directamente en el suelo, con la mínima alteración posible. 

En comparación con las prácticas basadas en la labranza tradicional, la siembra directa hace un uso mucho más eficiente de la energía y lleva menos tiempo. También reduce las pérdidas de insumos y el trabajo pesado, y, con el tiempo, logra mejores rendimientos de los cultivos cuando se combina con las prácticas adecuadas de agricultura de conservación. El impacto sobre el medio ambiente es también muy positivo, ya que se eliminan la erosión y la compactación del suelo y se preserva la biodiversidad. 

Las sembradoras directas son también muy adecuadas para la tracción animal, que puede luego utilizarse para tirar de carros pequeños para el transporte de personas y mercancías. Los tractores de baja potencia –e incluso los motores estacionarios- pueden igualmente ser utilizados por los pequeños agricultores para hacer funcionar otros equipos agrícolas, como bombas, trilladoras y molinos, mejorando las condiciones y la productividad de los cultivos y haciendo frente a problemas como la escasez de mano de obra y los tiempos de procesamiento inadecuados. 

Otros ejemplos de equipos accionados manualmente con un gran impacto en la eficiencia de las tareas agrícolas son las desgranadoras de maíz mejoradas o las bombas para la extracción de agua. 

Mecanización de la cadena de post-producción 
La mecanización contribuye significativamente a la eficiencia de las operaciones post-producción, tales como la recolección, elaboración, envasado, almacenamiento, transporte y comercialización. La mecanización también es importante para garantizar que la calidad e inocuidad de los alimentos se mantiene a lo largo de toda la cadena. A través de tecnologías como la refrigeración y el envasado, se añade valor a los productos agroalimentarios y se facilita el acceso al mercado. Estas tecnologías también son cruciales en la reducción de las pérdidas y el desperdicio de alimentos. 

Visión compartida 
La FAO ha estado apoyando durante años a los países en el desarrollo de estrategias sostenibles de mecanización agrícola y aportará esa experiencia y su dimensión global a la nueva asociación presentada hoy. Por su parte, el CEMA contribuirá con su notables conocimientos en las prácticas de mecanización y tecnologías agrícolas, y sus fuertes vínculos con el sector privado y los gobiernos. 

Nota para los periodistas 
Sobre la FAO: Alcanzar la seguridad alimentaria para todos y asegurar que las personas tengan acceso regular a alimentos de buena calidad que les permitan llevar una vida activa y saludable, es la esencia de las actividades de la FAO. Sus tres objetivos principales son: la erradicación del hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición, la eliminación de la pobreza y el impulso del progreso económico y social para todos, y la ordenación y uso sostenibles de los recursos naturales, incluida la tierra, el agua, el aire, el clima y los recursos genéticos, en beneficio de las generaciones presentes y futuras. 

Sobre el CEMA: El CEMA es la asociación que representa a la industria europea de maquinaria agrícola. Con 11 asociaciones nacionales miembros, la red del CEMA reúne tanto a las grandes empresas multinacionales, como a las numerosas pymes europeas activas en este sector. El CEMA representa a más de 4 500 fabricantes, que generan una facturación anual total de 26 000 millones de euros. El sector proporciona empleo directo a 135 000 personas, con otras 125 000 trabajando en la distribución y el mantenimiento.

Por prensa la FAO

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