Programa Mundial de Alimentos (PMA)

En 2014, el PMA comenzó a adaptar su estrategia para apoyar a los procesos de construcción de paz y establecer las bases para la transición de ayuda humanitaria hacia la asistencia de recuperación y desarrollo de capacidades. De particular importancia es la capacidad operativa del PMA en apoyo a las prioridades nacionales, las metas del Reto Hambre Cero, y las propuestas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Además, en 2014 el PMA priorizó la construcción de resiliencia en zonas afectadas por eventos climáticos. El PMA en Colombia está respondiendo al reto de introducir cambios para apoyar los esfuerzos que promuevan confianza en la paz, reducir las desigualdades, y aumentar las oportunidades de desarrollo.

Hoy, Colombia está cambiando. A medida que avanzan las negociaciones de paz entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), pronto podría haber un fin progresivo al conflicto. Sin embargo, el país aún enfrenta retos para lograr que su población tenga seguridad alimentaria y nutricional. Algunos de los principales retos son las desigualdades entre regiones, grupos sociales y étnicos; el acceso precario a servicios básicos, y el desplazamiento interno que afecta a uno de cada ocho colombianos. Las personas afectadas por el conflicto que viven en zonas remotas son las más vulnerables, especialmente las poblaciones afrocolombianas e indígenas. 

En la medida que Colombia cambia, también lo hace el Programa Mundial de Alimentos (PMA). En 2014, el PMA comenzó a adaptar su estrategia para apoyar a los procesos de construcción de paz y establecer las bases para la transición de ayuda humanitaria hacia la asistencia de recuperación y desarrollo de capacidades. De particular importancia es la capacidad operativa del PMA en apoyo a las prioridades nacionales, las metas del Reto Hambre Cero, y las propuestas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Al ser la mayor agencia humanitaria internacional en el país y con una gran capacidad técnica y logística, PMA complementa las acciones del gobierno, llegando a comunidades remotas de difícil acceso y reduciendo las brechas de asistencia. 
Un enfoque basado en la comunidad El programa "Chispitas de Vida" utilizó un enfoque basado en la comunidad para llegar a los niños rurales. Las familias recibieron capacitaciones sobre cómo agregar las Chispitas a los alimentos, mientras que los niños más pequeños participaron con sus padres y cuidadores en campañas de nutrición que se llevaron a cabo en localidades.
Los cambios surgen como resultado de la experiencia, el análisis y el conocimiento basado en la evidencia. En 2014, el PMA comenzó a documentar sus experiencias en relación a la prestación de asistencia humanitaria y la estrecha colaboración con las entidades gubernamentales para fortalecer las capacidades locales y eliminar la malnutrición. Estudios de caso, encuestas a beneficiarios, misiones temáticas y una revisión de los socios, fueron determinantes para identificar los éxitos alcanzados y las lecciones aprendidas, además de destacar las prácticas innovadoras. 

La estrecha colaboración con entidades del Gobierno, como el Departamento de Prosperidad Social (DPS) y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), ayudó a reducir la malnutrición en los niños y potenciar la capacidad de recuperación de sus familias. Una experiencia exitosa dio lugar en el Departamento de Bolívar, donde el PMA y la Gobernación trabajaron para eliminar la anemia en los niños, logrando reducirla en más del 50 por ciento. 

Otro ejemplo de innovación en el país fue la introducción de la modalidad de transferencias electrónicas y una plataforma electrónica para hacer seguimiento a las compras que realizan los participantes. La transición paulatina de donaciones en especie a transferencias electrónicas, permitió a las familias comprar localmente alimentos más sanos y diversos. Esta nueva modalidad aumenta los ingresos de los agricultores locales y estimula las economías rurales, mientras que se reduce la huella ambiental del PMA. 

Además, en 2014 el PMA priorizó la construcción de resiliencia en zonas afectadas por eventos climáticos. Para ello, el PMA trabaja con las comunidades indígenas en el Departamento de La Guajira para recuperar prácticas agrícolas tradicionales y entender los riesgos climáticos relacionados con la sequía. El PMA continuará trabajando en La Guajira, fortaleciendo la resiliencia de los indígenas Wayuu, además de la agricultura y los ecosistemas de los cuales dependen. 

El fortalecimiento de capacidades, escuchar a las personas que asistimos, la colaboración con los socios, y el conocimiento de los entornos afectados por la inseguridad y violencia ayudaron a que el PMA llegara a aquellos más necesitados, llevando asistencia con dignidad y respeto. 

Nos complace compartirles nuestras experiencias y resultados de 2014. El PMA en Colombia está respondiendo al reto de introducir cambios para apoyar los esfuerzos que promuevan confianza en la paz, reducir las desigualdades, y aumentar las oportunidades de desarrollo. Estamos trabajando para que la población colombiana sea más saludable, las niñas y los niños tengan mejores condiciones para aprender, y para que mujeres, hombres, niñas y niños estén en una mejor posición para aprovechar las oportunidades para un futuro mejor. Esto solo es posible gracias a cada una de las entidades nacionales e internacionales que apoyan el trabajo del PMA en Colombia. 

Por Deborah Hines Representante del PMA en Colombia.
Fácilmente consumidas por los niños Bajo el liderazgo de la Primera Dama de Bolívar, la Secretaría de Salud y la Dirección de Desarrollo Social el programa llegó a más de 61,000 niños en dicho departamento. Además, alrededor de 58,000 niños requerían desparasitantes. Los padres declararon que las Chispitas, al no tener olor ni sabor, eran fácilmente consumidas por sus hijos, a quienes se les agregaban las chispitas a sus alimentos. Rápidamente los niños lograron subir de peso y se les notaba con más energía.

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