Agricultura urbana: cultivar los suelos en la ciudad

El rápido crecimiento de las ciudades del mundo en desarrollo plantea exigencias enormes a los sistemas urbanos de suministro de alimentos. 

Con la mayoría de la población viviendo en zonas urbanas, la agricultura se está extendiendo cada vez más a ciudades grandes y pequeñas y un número creciente de personas se dedica a la agricultura urbana a nivel mundial. La agricultura urbana y periurbana (AUP) puede proporcionar alimentos frescos, generar empleo, reciclar los residuos urbanos, crear cinturones verdes y fortalecer la resiliencia de las ciudades frente al cambio climático. Hay que destacar que la AUP tiene también un impacto positivo en los suelos urbanos. 

Cómo la horticultura y los huertos comunitarios ayudan a producir alimentos nutritivos para los residentes y a restaurar los suelos en zonas urbanas.

Es ampliamente conocido que los suelos y la vegetación tienen una relación de reciprocidad. El suelo fértil estimula el crecimiento de las plantas, aportándoles nutrientes, actuando como depósito de retención de agua y sirviendo de sustrato en el que las plantas anclan sus raíces. A cambio, la vegetación impide la degradación del suelo al estabilizarlo, manteniendo el ciclo del agua y los nutrientes y reduciendo la erosión hídrica y eólica. 

Con el fin de garantizar alimentos y plantas sanas, los horticultores y agricultores urbanos deben asegurarse primero de que cuentan con un suelo sano, comprobando que no haya contaminantes en el suelo o en el agua que utilizan. 

Al convertir terrenos baldíos en huertos comunitarios bien manejados y productivos, los suelos degradados se restauran y salvaguardan para la producción de alimentos y para la creación de cinturones verdes en las áreas urbanas. Restaurar la calidad y la fertilidad del suelo produce también beneficios como el aumento de la retención de carbono, la reducción de la escorrentía de las aguas pluviales y la mejora de la capacidad de retención de agua. 

Se estima que los huertos pueden ser hasta 15 veces más productivos que las explotaciones rurales. Un espacio de apenas un metro cuadrado puede proporcionar 20 kg de alimentos al año. 

El cultivo intensivo de una amplia gama de hortalizas, raíces y tubérculos y hierbas en espacios pequeños, conocidos como micro-huertos, es sostenible y altamente productivo y puede ser manejado fácilmente por cualquier persona. Estudios de la FAO muestran que un micro-huerto de un metro cuadrado puede ofrecer alguno de los siguientes rendimientos: 
• Cerca de 200 tomates (30 kg) al año • 36 lechugas cada 60 días • 10 coles cada 90 días • 100 cebollas cada 120 días.

Aprovechar el suelo 
Las buenas prácticas agrícolas y la gestión sostenible del suelo son fundamentales para asegurar que horticultura urbana y periurbana (HUP) es ambientalmente sostenible y que los productos obtenidos son de buena calidad. Garantizar la calidad de los productos al tiempo que se protege el medio ambiente es fundamental para el enfoque de la FAO. La cuestión está directamente vinculada a los suelos. La FAO utiliza las Escuelas de Campo para promover la intensificación y diversificación de la producción hortícola. Estas Escuelas enseñan a los pequeños campesinos el Manejo Integrado de Plagas (que reduce el uso de productos químicos tóxicos para el control de plagas y enfermedades), y los cultivos y prácticas agrícolas mejoradas adaptadas a las condiciones locales. 

Mediante el fomento de las buenas prácticas agrícolas, las escuelas de campo ayudan a crear sistemas de producción sostenibles que respetan el medio ambiente y garantizan la inocuidad y calidad de los productos. Los proyectos de la FAO promueven el uso de compost orgánico en los entornos urbanos y forman a los horticultores en el reciclaje seguro de las aguas residuales para el riego. Todas estas prácticas afectan directamente a los suelos urbanos, que restauran y salvaguardan para las generaciones futuras. 

¿Cómo puedo ayudar? 
Usted puede ayudar preservando y aumentando la vegetación en su huerto, ¡básicamente plantando más! Involucre a la gente iniciando un huerto comunitario. Practique siempre una gestión sostenible del suelo, como el compostaje, que mejora la salud general del suelo, y en última instancia, haga correr la voz sobre los suelos y ayude a concienciar sobre este aliado silencioso.

Por prensa la FAO
Fotografia de CIAT

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