Las Directrices desde América Latina voluntarias y su aplicación

Esta publicación presenta un conjunto de materiales e ideas para contribuir al desafío de avanzar en la implementación de las Directrices Voluntarias sobre la Gobernanza Responsable de la Tenencia de la Tierra, la Pesca y los Bosques en el contexto de la seguridad alimentaria nacional, en adelante (DVGT). El diseño original del trabajo pone un especial énfasis en la elaboración de una propuesta metodológica para la implementación de las Directrices, cuyo énfasis debía estar situado en lo operacional: una suerte de manual con una propuesta de cómo aplicar las Directrices. 

No obstante lo anterior, nuestro interés ha sido colaborar en la respuesta a la pregunta: ¿Qué signifi ca aplicar las Directrices Voluntarias? No cabe duda que, luego del esfuerzo realizado por elaborar, consensuar y aprobarlas, se ha llegado a un punto donde se plantea: ¿Y ahora qué?, lo que plantea grandes desafíos para pasar a una fase de aplicación. Sin embargo, para responder a esta simple pregunta, es fundamental volver a mirar su génesis y retomar, entonces, los antecedentes, vale decir, en el contexto en el que se elaboran y no solo tomarlas como un dato, a partir del cual se buscan caminos para su aplicación. La razón de seguir este camino radica en un hecho de gran importancia, esto es la amplia participación que involucró su elaboración. 

El 11 de mayo de 2015 se cumplió el tercer aniversario de la aprobación de las Directrices Voluntarias sobre la Gobernanza Responsable de la Tenencia de la Tierra, la Pesca y los Bosques en el contexto de la seguridad alimentaria por parte del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial. 

Estas Directrices constituyen un acuerdo sin precedentes sobre principios y prácticas reconocidos a nivel internacional. Los gobiernos de países de todas las regiones del mundo, junto con representantes de la sociedad civil, el sector privado e instituciones académicas, las elaboraron a través de negociaciones que tardaron varios años para poder incorporar una gran diversidad de puntos de vista. 

Las Directrices Voluntarias se elaboraron y aprobaron para ayudar a las personas a hacer frente a los problemas relacionados con la tenencia y brindan orientación en la forma de buenas prácticas. Algunas mejoras se pueden introducir con rapidez, otras requieren tiempo y esfuerzo a fin de lograr el consenso y la voluntad necesaria para superar problemas que pueden haber dividido a generaciones. Todos pueden contribuir a mejorar la gobernanza de la tenencia, ya sean gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, empresas del sector privado, universidades e institutos de investigación. Las Directrices Voluntarias pueden ser utilizadas por diversas personas de formas diferentes y en asociación con terceros, para beneficiar a todos. 

La presente publicación explica el surgimiento de las Directrices Voluntarias y su proceso de implementación, para luego ahondar en diversos ejemplos exitosos de implementación de las Directrices Voluntarias en los países de América Latina y el Caribe. 

América Latina y el Caribe fue la primera región del mundo en alcanzar ambas metas internacionales del hambre: la de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y la Cumbre Mundial de la Alimentación. En los últimos veinte años, los países de la Región han disminuido a menos de la mitad su proporción y número total de personas subalimentadas a través de políticas, planes y estrategias innovadoras de seguridad alimentaria que han llevado a la Región a convertirse en un ejemplo global. 

A través de la Iniciativa América Latina y el Caribe Sin Hambre, la Región también fue pionera en comprometerse en erradicar el hambre, teniendo como límite, el año 2025, mientras que en 2015, el principal órgano de integración regional, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, incorporó esta meta a su plan de seguridad alimentaria y erradicación del hambre. 

América Latina y el Caribe está ganando la lucha contra el hambre gracias al compromiso político con que ha decidido enfrentar el tema. Ese mismo compromiso es necesario para reunir a los diversos actores necesarios e implementar las Directrices Voluntarias de manera que favorezcan a todos y permitan a la Región alcanzar la plena seguridad alimentaria. 

Por Raúl Benítez Subdirector General de la FAO Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe. Texto de FAO, ver documento completo http://www.fao.org/3/a-i5037s.pdf
Ivan Castro, caficultor de Guatemala. 

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