Política de la FAO sobre pueblos indígenas y tribales

Los Estados Miembros de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) han definido como objetivos fundamentales de la Organización “mejorar la nutrición, aumentar la productividad agrícola, elevar el nivel de vida de la población rural y contribuir al crecimiento de la economía mundial.” Como organismo especializado de las Naciones Unidas, la FAO tiene que desempeñar una función primordial en promover una mayor seguridad alimentaria y reducir la pobreza. Desde hace tiempo, la FAO es consciente de que lograr estos objetivos exige la implicación de toda la sociedad; de hecho, en la actualidad existe un amplio consenso en que los esfuerzos de desarrollo deben incluir a los diversos agentes y partes interesadas. 

Los pueblos indígenas1 deben ser considerados como una parte interesada imprescindible en un programa de desarrollo configurado por un mandato de este tipo. Estimaciones recientes indican que, aunque los pueblos indígenas constituyen aproximadamente el 5 % de la población total del mundo, comprenden alrededor del 15 % de la población pobre mundial2. Las adversidades afrontadas por los pueblos indígenas han aumentado en las últimas décadas, aunque también lo ha hecho el reconocimiento de su capacidad para contribuir al desarrollo sostenible y la ordenación de los recursos naturales. Proteger los sistemas de medios de subsistencia y el conocimiento especializado en posesión de estas comunidades invertirá la tendencia a la constante erosión de las culturas indígenas, pero también puede aportar nuevas soluciones a la lucha contra la inseguridad alimentaria y la malnutrición, la pobreza y la degradación ambiental. 

En respuesta a las crecientes presiones y los rápidos cambios que tienen lugar en el mundo, la comunidad internacional ha instado a emprender esfuerzos más concertados para responder a las necesidades y demandas de los pueblos indí- genas. La Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, adoptada por la Asamblea General en septiembre de 2007, ha supuesto un importante impulso para estos esfuerzos al instar a las autoridades nacionales a incrementar su actividad en este ámbito. La Declaración constituye en la actualidad la máxima norma internacional en esta área y, junto con el Convenio 169 (Convenio sobre Pueblos Indígenas y Tribales, 1989) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), es el instrumento internacional más poderoso y completo que reconoce la situación de los pueblos indígenas y defiende sus derechos más importantes. La responsabilidad de la FAO de respetar y aplicar la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas queda expresada claramente en el Artículo 41: 

Los órganos y organismos especializados del sistema de las Naciones Unidas y otras organizaciones intergubernamentales contribuirán a la plena realización de las disposiciones de la presente Declaración mediante la  técnica. Se establecerán los medios de asegurar la participación de los pueblos indígenas en relación con los asuntos que les conciernan.

En consonancia con su mandato que consiste en esforzarse por un mundo sin hambre ni malnutrición, y basándose en el máximo respeto de los derechos humanos universales, la FAO aplica la presente política para garantizar que se lleven a cabo todos los esfuerzos necesarios para respetar, incluir y promover las cuestiones relativas a los pueblos indígenas en su labor global. La política está motivada por el hecho fundamental de que las comunidades indígenas constituyen una parte importante de la población mundial expuesta a inseguridad alimentaria, que el respeto por los conocimientos, las culturas y las prácticas tradicionales indígenas contribuye al desarrollo sostenible y equitativo, y por el reconocimiento de los beneficios que se derivan de una colaboración más estrecha. A la vez, la política responde a la solicitud explícita formulada por el Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas, por organismos de las Naciones Unidas y por los propios pueblos indígenas para desarrollar un marco que garantice que las necesidades y problemas de los pueblos indígenas se traten eficazmente.

El objetivo de este documento normativo es proporcionar a la FAO un marco para orientar su labor sobre cuestiones relativas a los pueblos indígenas. Las actividades actuales, que no siguen una estrategia sistemática en relación con estos asuntos, se beneficiarán considerablemente de la definición de una dirección y un enfoque comunes. Al mismo tiempo, también es importante para los mismos pueblos indígenas, ayudar a comunicar y clarificar lo que éstas pueden esperar razonablemente de la Organización.

El documento destaca algunas de las principales áreas cubiertas por el mandato de la FAO y aborda los motivos así como las ventajas de una asociación entre la FAO y los pueblos indígenas. Es el resultado de una serie de consultas con líderes de pueblos indígenas, el Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas, el Grupo Interinstitucional de Apoyo sobre Cuestiones Indí- genas y miembros del cuerpo profesional de la FAO. Así pues, el documento aborda un conjunto diverso de perspectivas y oportunidades factibles para la labor futura.

Por la FAO
Fotografía Markus Mauthe

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