De Corea a Bolivia, y de Bolivia a Ecuador: cooperación sur-sur para el intercambio de experiencias en desarrollo local

La Cooperación Sur-Sur ha cobrado nuevo impulso en América latina y el Caribe. A la par de los cambios que vive el mundo de la cooperación, en el que países en desarrollo se posicionan como oferentes de conocimiento y experiencia, nuestra región es escenario de cada vez más intercambios horizontales. Proyectos, iniciativas, metodologías o tecnologías exitosas en un país cruzan las fronteras para ser adaptados y replicados por nuevos beneficiarios. En algunas oportunidades esta experiencia se da con el apoyo de terceros actores, incluso externos a la región. Tal es el caso del Proyecto de desarrollo local “Nuevas Comunidades” (Saemaul en coreano), financiado por la cooperación de Corea del Sur e implementado en Bolivia, y que incluyera un reciente intercambio con Ecuador. 

El proyecto Saemaul fue creado en los años 70 en Corea del Sur para acortar las brechas entre las comunidades rurales y pobres, con las ciudades industrializadas y pujantes. Gracias a este modelo, la tasa de pobreza rural absoluta cayó del 28% en 1970 al 11% en 1978, e incidió luego en el gran crecimiento económico de Corea. Desde este año el modelo Saemaul comienza a replicarse, con las adaptaciones necesarias, en seis países de América Latina, Asia y África, siendo Bolivia el país elegido en nuestra región. 

¿Puede un modelo de desarrollo local diseñado en la Corea de los años 70 ofrecer opciones de desarrollo a comunidades de la Bolivia del 2016? ¿Y pueden esas mismas comunidades de Bolivia hallar insumos en poblaciones con desafíos equivalentes en Ecuador? De eso se trata la cooperación sur-sur: metodologías y principios que permiten adaptar y transferir conocimientos a través de las fronteras –y épocas-. En este caso, la transferencia de modalidades de Saemaul a países de América Latina, Asia y África implica per se una dimensión de cooperación sur-sur. Pero a la vez, los proyectos que se están implementando actualmente en cada uno de los países elegidos contienen su propia línea de trabajo en cooperación sur-sur: deben ofrecer y buscar conocimiento en otras latitudes. 

Fue en este marco que se organizó una visita de una delegación de Bolivia a Ecuador. Promovida por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), tuvo el objetivo de fomentar el desarrollo en materia de producción, comercialización y organización para los sectores relacionados con los productos lácteos, con el café, el tejido, las hortalizas y el turismo comunitario. Seis productores, dos autoridades locales de los municipios de Sacaba y Tiquipaya (Departamento de Cochabamba, centro del país), y dos funcionarios del PNUD (Laura Fiorotto de la Iniciativa de Articulación de Redes Territoriales PNUD ART Bolivia, y yo) visitamos Ecuador. Este intercambio contó con apoyo clave del Equipo de Cooperación Sur-Sur, Bureau for Policy and Programme Support (BPPS), en NY. 

La agenda incluyó diversas iniciativas productivas emprendidas por comunidades de diferentes cantones de las provincias de Pichincha e Imbabura (centro-norte de Ecuador), con el apoyo del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD). 

Mi impresión personal sobre el valor de estos intercambios fue confirmada por los beneficiarios. Los productores y campesinos bolivianos me aseguraron que esta experiencia les había proporcionado muy valiosas ideas y directrices, y acercado a nuevas oportunidades que pondrán en práctica en sus emprendimientos comunitarios en Bolivia. En tanto, campesinos ecuatorianos destacaron el potencial de diversos aspectos del modelo Saemaul para implementar en sus respectivas regiones. 

Esta modalidad de cooperación, que une a un oferente de Asia con países de América del Sur, es una de las tantas opciones de la cooperación sur-sur o triangular. La cooperación sur-sur continúa haciendo una importante contribución al desarrollo y a la vida de las personas. Con los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible comenzando su camino, esta modalidad de cooperación está llamada a ser una herramienta fundamental para atender los desafíos de desarrollo—en lo social, en lo económico y en lo ambiental. 

Por prensa PNUD. Pablo Basz es especialista regional en Cooperación Sur-Sur, PNUD América Latina y el Caribe. Fotografía Cancillería de Ecuador, jóvenes por el Sur-Sur.   

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