La Milpa

En México, denominamos como milpa (del náhuatl milli, parcela sembrada y pan, encima), de manera general, al ambiente modificado o sistema agrícola donde el cultivo principal es el maíz, al que se asocian otras especies domesticadas de frijol, calabazas, chiles, tomates, entre otras. Ahí también se aprovechan plantas que crecen de manera natural, principalmente especies herbáceas o “quelites” e, incluso, especies que pueden llegar a afectar al cultivo, como algunos insectos (gusano del elote) o el hongo que conocemos como “huitlacoche” que prolifera en el grano del maíz. 

A la milpa se le conoce también como milpan, chinamilpan, y huamilpa en náhuatl, itzzu, en mixteca, guela o cue en zapoteco, tarheta en purépecha, huähi, en otomí, kool, en maya, takuxtu, en totonaco, yaxcol, en tzotzil, ichírari, en tarahumara y tjöö en mazahua. 

La integración del maíz con otros cultivos asociados y la utilización otras especies han llevado a considerar a la milpa como un sistema complejo, donde se aprovechan de manera complementaria los diferentes recursos en el sistema (agua, luz, suelo). En este ecosistema se favorecen interacciones ecológicas benéficas (control biológico de insectos y fijación de nitrógeno) y los productos que de ahí se obtienen, sumados, producen una dieta equilibrada. 

El manejo, composición, estructura y estacionalidad de las milpas en México, varía de acuerdo a las condiciones de suelo, de clima, a las especies disponibles, al grado de desarrollo tecnológico y a la disponibilidad de mano de obra. En algunas regiones, sobre todo de agricultura tradicional, podemos encontrar la triada maíz-frijol-calabaza con otras numerosas especies aprovechadas, mientras que en otras al cultivo solo de maíz, principalmente nativo, los agricultores le llaman milpa. 

Un denominador común que caracteriza a la milpa en México es la prevalencia de razas o variantes nativas de las especies cultivadas por el agricultor quien continúa el proceso de domesticación al mantener año con año las semillas de las especies cultivadas, experimentar con nuevos cultivos y variantes, y seleccionar tipos específicos de su interés, tanto por su adaptabilidad como para usos distintos o específicos. Además, continúa el intercambio libre de este germoplasma propio en su entorno inmediato y hacia fuera de sus comunidades. 

Dado que los principales cultivos de la milpa se originaron o domesticaron en México, pueden coincidir, en algunas regiones, con las especies silvestres de las que se domesticaron o especies emparentadas. Debido a esto, puede ocurrir flujo genético de manera natural entre estas, y que además puede ser propiciado también por el intercambio de semillas practicado por los agricultores. 

En algunas regiones del país, sobre todo en el trópico húmedo, la milpa se establece a partir del sistema itinerante de roza-tumba-quema, aunque existen zonas en este mismo ambiente, donde las condiciones de suelo permiten el establecimiento de sistemas más permanentes. En otras zonas, se han favorecido agroecosistemas donde la milpa puede ser parte ya de un manejo establecido año con año donde se puede asociar con otros cultivos en un ciclo y en ciclos subsecuentes rotar con especies de cultivos distintas como frijol u hortalizas. 

En conjunto, en las milpas de las distintas zonas ecológicas del país, se han diversificado y se manejan alrededor de 60 razas de maíz con distintas variantes y combinaciones, cinco especies de frijol con numerosas variantes, cuatro especies de calabaza, chiles silvestres y domesticados con una gran variación en formas, sabores y pungencia, variantes de jitomates y tomates de cáscara, algunos quelites son de aprovechamiento ocasional, pero otros tienden hacia su domesticación por su importancia comercial, al igual como ocurre para el huitlacoche cuya producción se hace ya de manera controlada. 

La milpa es un hábitat de diversidad biológica, constituye una fuente dinámica de recursos genéticos, representa el corazón de la dieta mesoamericana y sigue siendo base de la seguridad alimentaria de los mexicanos.

Por www.biodiversidad.gob.mx

Comentarios