Legado gastronómico de los pueblos indígenas

Según la antropóloga Beatriz Bermudez Rothe, es probable que el antiguo arte culinario de los pueblos indígenas que hoy conocemos, comenzara a gestarse hace unos veinte mil años atrás, junto al desarrollo de la “silvicultura”, unida a su vez a muy antiguas prácticas cinegéticas y formas de cocción. La silvicultura es ese conjunto de técnicas y conocimientos especializados que permiten aprovechar los recursos vegetales desde antes que se desarrollara la agricultura, y que puede ser tan eficiente como ésta a la hora de satisfacer las necesidades humanas. Un buen ejemplo de ello es el caso de los warao, quienes gracias al aprovechamiento de palmas, como el temiche y el moriche, junto a los recursos pesqueros de la zona, han logrado mantener poblaciones estables en el Delta del Orinoco durante milenios. De las palmas, los indígenas obtienen una gran variedad de recursos alimenticios además de sus frutos, como son su fécula, la savia para elaborar bebidas, y sus cogollos o palmito. De las palmas además se obtiene fibras y otras materias primas para elaborar viviendas, algunas herramientas y objetos diversos. Adicionalmente, tenemos la captura y pesca de productos del mar, ríos y lagunas; la caza de animales, la recolección de miel, nueces e insectos de aparición estacional, todo ello, fuente de nutrientes y base de una rica y variada dieta a la que paulatinamente se fueron incorporando los productos de la agricultura, siendo los más importantes, el maíz, la yuca, la papá y otros tubérculos. 

Pero para los pueblos indígenas de Venezuela y América, comer es algo más que satisfacer una necesidad básica. Es un acto que los vincula a lo sagrado, ya que los alimentos, así como los conocimientos y las técnicas que les permiten obtenerlos y elaborarlos, son un legado de sus dioses y ancestros. Estos, a su vez, garantizan su vida, la de la comunidad y la de sus descendientes. La creencia en el origen divino de los alimentos, es un elemento fundamental en su cosmovisión y en su organización social y productiva, las cuales, durante milenios sustentaron su soberanía alimentaria y su autodeterminación. Esto sin duda ha sido una fuerte barrera a los embates del colonialismo y neocolonialismo interno, y por lo tanto, una de sus más eficaces formas de resistencia cultural. 

Yuca de Amazonas Venezuela.
Otro elemento de gran relevancia al abordar este tema es la íntima relación que existe entre las distintas artes indígenas, como la cestería y la cerámica, con la gastronomía indígena. Tal como lo señala la mencionada antropóloga en su libro, “Trama, mitos y cestería ye’kuana”,…la cestería de los pueblos de habla y cultura caribe, como los ye’kuana, es ampliamente reconocida gracias a la excelente calidad de su manufactura. El rico simbolismo de las figuras que adornan estas cestas es quizás el elemento que les imprime mayor fuerza y valor estético. Creadas en el marco de una sociedad donde lo estético y lo artístico no está separado de la actividad productiva, los hacedores de cestas hacen énfasis en esta doble función de los artículos que crean, logrando así una obra útil y bella cuyo valor supremo es la representación y satisfacción solidaria de necesidades colectivas… 

Niñas ye’kuana Amazonas Venezuela. 
En otro de sus escritos sobre gastronomía indígena, Beatriz afirma: Exquisitos y sencillos platos elaborados a base de los diferentes derivados de la yuca amarga, maíz, junto a distintos tipos de carnes, algunas delicadamente ahumadas y condimentadas con ají, frutas secas y de estación, muy poco conocidas en las grandes ciudades, son la base de un menú atractivo, muy nutritivo y 100% orgánico. Sin aditivos químicos, colorantes o conservantes de ningún tipo, los alimentos que comúnmente se ofrecen en los hogares indígenas de la Amazonía, Guayana, el Delta o La Guajira no han sido bien ponderados por el resto de la población. Lamentablemente este menú está siendo sustituido por pastas, enlatados y refrescos, los cuales no sólo poseen escaso o ningún valor nutritivo, sino que los convierte en poblaciones dependientes de productos foráneos. 

En honor al valioso legado gastronómico de los pueblos indígenas venezolanos, que incluye la arepa, la cachapa y la hayaca, entre muchos otros platos que lo conforman, KanoboSur adelanta una serie de proyectos y actividades encaminadas a dar a conocer, promover y proteger dicho legado y a garantizar nuestra soberanía alimentaria, tal como hasta ahora lo habían hecho los pueblos indígenas. 

Por Bermúdez Rothe, Beatriz Textos para la prensa sobre el Primer Festival de Gastronomía Indígena organizado en el Café Ateneo de Caracas, durante los meses de mayo junio de 1999.
Papas Nativas de América.

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