Terra Madre Salone del Gusto 2016

Producción y consumo excesivo de carne, una cuestión crucial para el ambiente y para la salud. La receta de Slow Meat.

En Terra Madre Salone del Gusto, en curso en Turín (Italia) hasta el 26 de septiembre, el tema de la producción y del consumo de carne ha adquirido una dimensión central en los debates, en los encuentros, entre el público que ha visitado el itinerario interactivo Slow Meat. 

En los últimos setenta años el consumo mundial de carne se ha multiplicado por seis, pasando de 45 millones de toneladas al año en 1950 a los actuales 300 millones de toneladas, y en 2050 las necesidades previstas de carne serán de 500 millones de toneladas, diez veces respecto a 1950 y el doble de lo actual. 

¿Qué significa hoy consumir carne de forma responsable y sostenible? ¿Cómo salvaguardar el amplio y valioso patrimonio de razas animales domesticadas por los seres humanos a lo largo de milenios, elemento esencial de las civilizaciones rurales de tantas poblaciones del mundo? ¿Cuál es el impacto ambiental y sanitario de la cría industrial de carne? 

He aquí algunas de las muchas preguntas que la campaña Slow Meat trata de responder, analizando el coste real del bistec que llega a nuestras mesas, confrontando dos modos de producción – el de la carne industrial y el de la carne sostenible – para conocer las diferentes posibilidades de elección. 

Según Serena Milano, Secretaria General de la Fundación Slow Food para la Biodiversidad: "Continuar comiendo carne a los niveles de consumo a los que se ha habituado Occidente, es insostenible. Ganaderías cada vez más grandes y abarrotadas, condiciones de vida antinaturales, estrés y sufrimientos, piensos de baja calidad, monocultivos, deforestación y enormes cantidades de agua: es el precio de la industrialización de la zootecnia. Todo esto tiene graves consecuencias para el medio ambiente, la salud humana, el bienestar animal y la justicia social. Se pueden cambiar las cosas si seleccionamos mejor”. 

El lema Slow Meat – menos carne, de mejor calidad –, es un camino obligatorio no solo para la salud humana sino también para la de aquellos recursos naturales que se utilizan para su producción. 

Slow Food considera necesaria una campaña de educación de los consumidores a fin de que aprendan a no comprar carne cuyo precio es demasiado bajo. Los precios demasiado bajos son índice de escasa calidad. Tras ellos se encuentran ganaderías que no respetan el bienestar animal, se encuentra el suministro de una deplorable alimentación para los animales, se encuentran costes ocultos que recaen sobre el medio ambiente. Por el contrario, disminuir la incidencia de las denominadas enfermedades del bienestar significa preservar a los sistemas sanitarios públicos ante la perspectiva de unos gastos insostenibles 

Terra Madre Salone del Gusto ha dedicado un espacio a la red “Slow Beans”, informando sobre las amplísimas propiedades nutricionales de las legumbres, una alternativa válida a la carne. En Terra Madre Salone del Gusto hay más de 40 expositores de legumbres y son ya 188 las variedades de legumbres en peligro de extinción salvaguardadas por el Arca del Gusto de Slow Food en todo el mundo. Richard McCarthy, director ejecutivo de Slow Food USA, ha presentado el Manifiesto de Slow Meat: “El modelo industrial de la producción de carne nos ha disociado de la gran comunidad de la diversidad de las especies, y en su lugar nos ha conducido hacia una cultura de la reclusión. Los animales, recluidos en condiciones degradantes, el dinero, recluido en las manos de unos pocos, y los consumidores recluidos en alternativas desagradables – nuestro futuro recluido en un camino desierto. Ha llegado la hora de liberarse”. 

La red de Slow Food en Asia ha informado de cómo la obesidad es un problema que crece a una velocidad exponencial en aquellas regiones donde durante milenios la dieta contemplaba un bajo consumo de carne. Es necesario pensar en otras alternativas, reconsiderar las dietas de nuestros antepasados, ricas en proteínas de origen vegetal, hoy preservadas particularmente por las comunidades indígenas.

Por Slow Food

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