Las legumbres y la educación alimentaria y nutricional en las escuelas

La nutrición, la salud y la educación consolidan tres pilares esenciales del desarrollo. Distintos tipos de acciones son comúnmente citados cuando se discute sobre las medidas necesarias para mejorar la calidad de vida de los países en desarrollo. Estas, por lo general, corresponden a las siguientes áreas: infraestructura, métodos de producción, políticas (por ejemplo, relacionadas a la agricultura y el comercio) y ambiente. 

Sorprendentemente, la educación alimentaria y nutricional no es mencionada muy frecuentemente en el marco de unas acciones para mejorar la calidad de vida en algunos países. En cambio, esta puede contribuir, particularmente en las escuelas, con avances sostenibles para los países en desarrollo de una forma significativa. 

Además, puede jugar un papel esencial para afrontar la malnutrición, mejorar las dietas y los hábitos alimenticios, y promover un estilo de vida saludable. 

La educación alimentaria y nutricional pueden jugar un rol clave a la hora de enfrentar algunos de los problemas más importantes relacionados a la dietas alimentarias, los cuales afectan especialmente a los países en desarrollo, como por ejemplo: 

Patrones y prácticas de alimentación no saludables. Índices constantes de desnutrición y deficiencia de micronutrientes. Incremento de las cifras de sobrepeso y obesidad y enfermedades crónicas relacionadas. 

Las dietas y las prácticas alimentarias son influenciadas por muchos factores, desde preferencias personales y creencias, pasando por aspectos sociales y culturales, hasta políticas nacionales de alimentación. Por lo tanto, proveer información nutricional no es suficiente para cambiar prácticas poco saludables, sino necesariamente abordar otros tipos de aprendizaje, incluyendo actitudes, habilidades, rutinas , así como conocimiento. Todo enmarcado en un ambiente adecuado y con el debido apoyo social (de las familias, compañeros, la comunidad en general, etc.). 

¿Por qué funciona a través de las escuelas? 
Especialmente en los países en vía de desarrollo, las escuelas son un espacio natural para la educación alimentaria y nutricional. Estas pertenecen a uno de los principales contextos donde las prácticas relacionadas a la alimentación y actitudes son fomentadas y modeladas. Los niños en edad escolar desarrollan sus comportamientos a través de la interacción con otros niños, profesores, padres, hermanos y grupos de iguales. En edad escolar son principalmente influenciados por sus familias, sus comunidades, los medios de comunicación y las escuelas. 

La escuela primaria, en particular, es ideal para la educación nutricional dentro y fuera del aula escolar. Los niños pueden aprender de los agricultores, la comunidad, compañeros y otras familias, así como también a través del uso de huertos y comedores escolares. 

Los niños pequeños, cuyos hábitos están aún en formación, pueden más fácilmente adoptar dietas balanceadas y saludables en el futuro. La educación en la escuela primaria puede alanzar una importante proporción de la población, particularmente niñas, que en algunos países tienden a dejar la escuela a edades tempranas para trabajar o apoyar en sus hogares.  

¿Cuál es el rol de las legumbres? 
En una dieta saludable y balanceada, los granos pueden ser consumidos a lo largo del día junto a frutas, vegetales, hierbas, cereales y otros alimentos frescos. Las legumbres son una alternativa muy asequible a la proteína animal. Además, son ricas en fibra, vitamina B y minerales, tales como calcio, zinc y hierro. La educación alimentaria nutricional puede promover el consumo de legumbres. 

Los programas de educación alimentaria y nutricional son cruciales para enseñar un adecuado consumo de legumbres con el fin de maximizar la absorción de nutrientes, por ejemplo, al combinarlas con cereales se obtiene una proteína completa, al combinarlas con alimentos ricos en vitamina C (ácido ascórbico) incrementa la capacidad del organismo de absorber hierro y, por otro lado, evitar comerlas con té o café, ya que limitan esa absorción de nutrientes. 

A pesar de que la producción mundial de legumbres ha aumentado más del 20 por ciento en los últimos 10 años, el consumo -en general- ha disminuido tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo desde 1960. Esta tendencia a la baja podría deberse a lo siguiente: la incapacidad de la producción de legumbres de mantener el ritmo con la creciente población mundial y una tendencia global a una dieta más centrada en las carnes. La educación alimentaria y nutricional, en particular en las escuelas primarias, puede ayudar a revertir esta tendencia y fomentar el consumo de legumbres, destacando sus beneficios como parte de una dieta saludable y sostenible.

Por FAO

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