Dar oportunidades al mundo rural es la única manera de regular la migración

Josefina Stubbs (Sánchez, República Dominicana, 1959) lleva media vida consagrada a intentar mejorar las condiciones del mundo rural. No como activista en el terreno, sino desde los despachos. Primero, entre 1984 y 2000, en la rama británica de la ONG Oxfam; luego en el Banco Mundial y, por último, como vicepresidenta adjunta del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), una agencia de la ONU dedicada a obtener financiación para proyectos de los pobres que residen en el campo. Desde el mes pasado, Stubbs es formalmente la candidata de su país a presidir dicho organismo. 

"Dar oportunidades a los habitantes del medio rural es la única manera de regular la migración", señala Stubbs antes de recordar que en países vulnerables, como Sudán, Etiopía, Kenia o Nigeria, una parte importante de los que abandonan su país proceden del sector rural. "La inversión hace que la gente se quede en sus comunidades", concluye. 

Del discurso de Stubbs se desprende su molestia por el olvido histórico del campo, por las décadas en las que el discurso imperante era que la atención al sector primario era algo propio de economías subdesarrolladas y que el futuro estaba en las ciudades, la industria y el sector terciario. El crecimiento urbano descontrolado y los efectos medioambientales del abandono del campo fueron devolviendo la mirada al mundo rural. Y la crisis de las materias primas de 2007-2008 puso el foco en la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria. 

"Por muchas décadas el sector rural fue abandonado. Aunque se ha reducido mucho el número de pobres rurales, se venía de tan abajo que aún hay mucho por hacer", apunta. El campo, argumenta, no debe ser visto por las autoridades solo como "el lugar que garantiza la seguridad alimentaria", sino también como un motor de crecimiento y un elemento "estabilizador de la macroeconomía", por ejemplo, al reducir las importaciones. "No se le está devolviendo en inversión y políticas el beneficio que produce", sentencia. 

Se trata también de cuidar lo rural para romper el carácter cíclico de las crisis alimentarias, que afectan más a quienes menos tienen. "En Haití, por ejemplo, cada vez que hay una crisis el país prácticamente colapsa", lamenta. Apostar por el largo plazo para que las comunidades puedan ser razonablemente autosuficientes sin necesidad de recurrir a ayuda humanitaria de emergencia. "El debate no es entre grandes o pequeños productores, sino en que los grandes no se traguen a los pequeños. El 80% de los alimentos que se consumen en el mundo proceden de pequeños productores", apunta. 

El horizonte que plantea Stubbs se conjuga en femenino. "El futuro del mundo rural depende de las mujeres y los jóvenes", subraya antes de explicar que la edad media de los campesinos en el mundo oscila entre los 45 y los 65 años. ¿Por qué es tan importante el papel femenino para la supervivencia del campo? "Está demostrado que, cuando se les da acceso a la tierra y a la tecnología, las mujeres pueden duplicar, e incluso triplicar, la producción", asegura en un tono más enfático que el empleado en el resto de la entrevista telefónica. Las mujeres rurales distribuyen mejor sus ingresos en la economía doméstica que los hombres y devuelven el crédito en un mayor porcentaje (90%). 

Por www.elpais.com

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