Necesidad, demanda y obtención de crédito en el sector agropecuario en el Perú

La utilización de los servicios financieros desempeña un papel muy importante en el desarrollo. A nivel macroeconómico, los servicios financieros permiten una asignación eficiente de los recursos, pues los trasladan desde los ahorradores hacia los inversionistas y hacia las actividades más productivas; asimismo, permiten la acumulación de capital, crean medios de pago que facilitan el intercambio de bienes y servicios, e impulsan la innovación tecnológica, todo lo cual tiene un impacto positivo en el crecimiento económico (Levine 1997). A nivel microeconómico, la utilización de los servicios financieros permite a los hogares la realización de oportunidades de negocio limitadas por falta de capital; también facilita la inversión en capital humano, crucial para la reducción de la pobreza y la desigualdad; asimismo, reduce el impacto de shocks externos que pueden descapitalizar a las familias, y facilita el manejo de los riesgos y la liquidez (Demirguc-Kunt, Beck y Honohan 2008; Corporación Andina de Fomento 2007). 

Durante las últimas décadas, el Perú ha experimentado importantes niveles de crecimiento económico y de expansión de los servicios financieros. Así, entre 1994 y el 2012 el PBI a precios constantes se multiplicó en más de 2,4 veces; en ese mismo lapso, la profundización financiera —medida como el ratio crédito/PBI— pasó de representar el 13,0% al 27,4% (Cámara, Peña y Tuesta 2013). En el sector agropecuario, entre 1994 y el 2012 el PBI en soles constantes se multiplicó por 2,3 veces y el ratio crédito agropecuario/PBI agropecuario pasó de 6,0% a 16,5%. 

No obstante, a pesar de los notables avances que ha experimentado la economía —y el sector financiero en particular—, la mayor parte de la población peruana aún no utiliza los servicios financieros. Así, según datos de la Encuesta Global Findex, elaborada por el Banco Mundial, en el 2011 solo un 20% de los adultos —mayores de 15 años— utilizaba uno o más servicios financieros, cifra que está muy por debajo de los promedios de la región latinoamericana (39%) y de algunas regiones como Asia oriental y el Pacífico (55%), Europa y Asia central (45%), y Asia del sur (33%). 

Las cifras de uso de servicios financieros son particularmente deficitarias en el caso del sector rural y sobre todo en el sector agropecuario. Los datos de la Encuesta Global Findex señalan que, en el sector rural, solo el 13,3% de adultos tenía una cuenta en una institución financiera (Demigurc-Kunt y Klapper 2012). Más aún, la información del IV Censo Nacional Agropecuario (IV CENAGRO) muestra que, en el 2012, apenas el 8,4% de los productores agropecuarios contó con un crédito y solamente un 9,2% lo solicitó. Y del 90,8% que no solicitó créditos —es decir, que se autoexcluyó—, el 36% manifestó que no lo hizo porque no lo necesitaba.. 

Siguiendo recientes desarrollos teóricos, consideramos que la tenencia de crédito que se observa es el resultado de un proceso secuencial de tres etapas, que comprende la necesidad de contar con un crédito, la solicitud de financiamiento y la obtención del crédito. En tal sentido, incrementar el uso del crédito en el sector agropecuario del Perú implica conocer el proceso secuencial antes mencionado y examinar cuáles son las variables relevantes en cada etapa. Por ello, el objetivo central de esta investigación consiste en analizar el proceso secuencial que explica la utilización de crédito por parte de los productores agropecuarios en el Perú, y determinar las variables relevantes en las etapas de necesidad de crédito, solicitud de crédito y obtención de crédito. Como objetivo secundario, nos proponemos examinar la dinámica que ha seguido la oferta de crédito agropecuario durante el periodo intercensal (1994-2012). 

La principal fuente de información de este trabajo son los datos del Censo Nacional Agropecuario del 2012, que nos servirán para estimar un modelo secuencial de tres pasos: usaremos una estimación probit univariada para quienes necesitan un crédito y un modelo probit bivariado para corregir el sesgo de autoselección de la muestra en las etapas de demanda de crédito y de obtención de este. 

Las interrogantes centrales que buscamos responder con la investigación son tres: a) ¿qué variables explican que algunos agricultores necesiten créditos y otros no?, b) ¿qué factores determinan que algunos agricultores demanden crédito? y c) ¿qué factores influyen en que un agricultor obtenga crédito? 

Responder a estas interrogantes permitirá a los hacedores de política contar con más elementos para mejorar el diseño de políticas públicas que coadyuven a la inclusión financiera en las zonas rurales, lo que hará posible actuar no solo sobre los determinantes de la obtención de crédito, sino también sobre la necesidad y la demanda. En el caso de las instituciones financieras, los resultados de la investigación facilitarán mejoras en el diseño y la implementación de sus productos financieros, de modo que se ajusten mejor a las necesidades de los clientes de las zonas rurales; asimismo, generará información útil para su política de expansión en estas zonas. En cuanto el ente regulador, los resultados le servirán para mejorar sus políticas de inclusión financiera en zonas rurales. 

Este informe consta de siete secciones. En la primera sección presentamos el marco teórico, en el que se explican los lineamientos conceptuales que guían esta investigación, así como la revisión de la literatura pertinente. En la segunda sección mostramos el tratamiento de la base de datos principal y las secundarias. En la tercera se desarrollan las principales estadísticas descriptivas pertinentes al estudio. La metodología, las relaciones entre la variable dependiente y las independientes, así como los modelos econométricos que serán corridos, se evalúan en la cuarta sección. La siguiente se destina a la presentación y el análisis de los resultados de las estimaciones. En la sexta sección, se exponen las principales conclusiones de la investigación y las respectivas recomendaciones. En la sétima sección presentamos el plan de incidencia, en el cual identificamos a los principales usuarios de la investigación, su grado de compromiso con el proyecto, así como la estrategia de incidencia. Por último, se presentan la bibliografía y los anexos del estudio. 

Por Prensa la Fao

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