Trabajar por el futuro de la agricultura en la tierra de las mil colinas

El distrito Rulindo, en Rwanda, tiene mucho que enseñarnos sobre el futuro de la agricultura. El gobierno local y la FAO se han unido para demostrar cómo es un enfoque holístico y sostenible de la agricultura en la práctica. Rwanda, el país de las mil colinas, tiene un enorme potencial agrícola. En sus regiones montañosas, el clima fresco y las abundantes lluvias son muy apropiados para la siembra de una amplia gama de cultivos, desde café y té, a patatas y plátanos. 

 Pero al mismo tiempo, Rulindo se enfrenta a muchos retos. La escorrentía por sus colinas escarpadas ha contribuido a la pérdida de suelo y a la erosión. La intensa actividad agrícola ha provocado la degradación del suelo, una creciente población significa más bocas que alimentar y una disminución en la cantidad y calidad del agua está poniendo la agricultura y los medios de vida en riesgo. 

 Enfoque holístico 
Los beneficios de un enfoque holístico son realmente evidentes en Rulindo. Fusionando las prioridades y los planes de trabajo de los diferentes departamentos gubernamentales, el enfoque integró programas que nunca antes fueron conectados. Esto ha desencadenado un mejor diálogo entre los ministerios, al formular programas que tienen en cuenta la relación entre los recursos naturales y la agricultura. 

 Incorporando buenas prácticas del pasado, de proyectos nacionales apoyados por la FAO, tales como el Kagera TAMP (Programa de gestión de los agrosistemas transfronterizos Kagera), el distrito Rulindo está llevando a cabo prácticas de manejo sostenible de la tierra, como el uso de las terrazas para la siembra, y la expansión de las mismas. Así, otras iniciativas que están siendo implementadas en este distrito incluyen prácticas agroforestales, conservación de suelos y agua, manejo integral de la fertilidad del suelo, la integración de cultivos y ganadería, protección de la ribera del río y el aprendizaje a través de las escuelas de campo para agricultores. 

Sobre la base de iniciativas anteriores 
Un mejor manejo y conservación del agua del río Yanze es una de estas iniciativas. El río Yanze es la principal fuente de agua para la capital de Rwanda, Kigali, y para gran parte del distrito. Es una fuente crucial de vida y medios de subsistencia. 

Sin embargo, sus inundaciones constantes, exacerbadas por el cambio climático y el resultado de condiciones climáticas volátiles, ponen en riesgo el desplazamiento de suelos valiosos y amenaza a la agricultura. Además, la mala gestión de la tierra que causa la sedimentación y la extracción incontrolada de agua provoca escasez de agua en las estaciones secas. 

Para abordar estas cuestiones, la FAO ha ayudado a los agricultores a plantar 27 kilómetros de bambú a orillas del Yanze. Los árboles de bambú incrementan la estabilidad de las orillas del río, y detienen la pérdida de suelo y, como un beneficio adicional, proporcionan nuevos productos para que los agricultores vendan en los mercados locales. El bambú se puede utilizar para la leña y los materiales de construcción o se puede utilizar para hacer la artesanía. 

Abordando en primer lugar la pérdida de suelo se ayuda a salvaguardar los avances realizados en la agricultura. De esta forma, Rulindo ha puesto en marcha también diversas soluciones a la degradación del suelo, tales como la agroforestería, la práctica de la incorporación de los bosques y arbustos en tierras agrícolas y cultivos intercalados. 

 Cambiar viejos hábitos 
Con nuevos asociados, tales como Fonerwa y las Cooperativas de agricultores de vegetales y flores, el distrito ha ayudado a motivar a los agricultores a implementar más prácticas innovadoras y diferentes variedades de cultivos. Estos asociados crearon 4.815 nuevos empleos, aparte de la activación de 1.830 hectáreas de tierra para la producción de frutas y agroforestería, también utilizaron nueve estanques de agua tanto para un programa de cría de peces como para usarlos como fuente de irrigación, y además habilitaron 1.950 hectáreas de terrazas progresivas (terrazas construidas por varios años a través de prácticas agrícolas mejoradas). 

Al proveer nuevos productos alimentarios, tales como setas y legumbres, ha sido también una manera de ayudar a abordar las necesidades nutricionales de la población. Ricas en proteínas, las legumbres son una buena alternativa a los productos animales. 

De la huerta a la mesa 
Con el apoyo de la FAO, Rulindo también ha construido recientemente un mercado, un componente fundamental de la cadena de valor, para vender verduras y flores producidas localmente. Personas y empresas de toda la región vienen a comprar productos, que ya no necesitan ser enviados a otros mercados. Esto significa que se pierde menos alimento mientras se transporta, especialmente en un área donde a menudo hay infraestructuras inadecuadas. Además, las mujeres, que son los principales vendedores de las mercancías, ya no tienen que viajar a Kigali, lo que les ahorra tiempo para otras tareas. 

El éxito de Rulindo, un modelo a seguir para la región, tiene muchas lecciones para otros países en África y otros continentes. La FAO continúa apoyando proyectos integrados y sostenibles en todo el mundo, los cuales materializan la idea “de la huerta a la mesa”. 

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