Siete razones por las que el mundo está mejor que nunca

El cambio climático. La guerra de Siria. El terrorismo islamista. El hambre. Trump. La amenaza de Corea del Norte. La crisis de refugiados. A diario nos bombardean decenas de noticias que pueden hacernos pensar que el mundo se va a pique. Nadie puede garantizar un futuro seguro y próspero, pero lo cierto es que cientos de datos muestran que, al contrario de lo que pueda parecer, estamos mejor que nunca. 

Bill Gates, el mayor filántropo de la historia y un optimista nato, está empeñado en compartir esta visión positiva. “Incluso en el peor sitio para nacer hoy hay mayor esperanza de vida que en el mejor hace 200 años”, decía el pasado miércoles en el Goalkeepers 2017, una conferencia que su fundación organizó dentro del marco de la 72º Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGA, por sus siglas en inglés) que se está celebrando esta semana en Nueva York. Barack Obama, que fue uno de los ponentes, acortaba el rango temporal: “Casi cualquier problema que midamos está mejor que hace 50, 25, incluso 10 años”. 

“No todo es perfecto. No todo está bien. No todo mejora a la velocidad que nos gustaría. Pero las cosas están mejor. Y mejor es bueno. El mundo nunca ha sido más sano, más educado, más tolerante, menos violento”, clamaba Obama. Más allá de la percepción subjetiva que cada uno pueda tener de la realidad, estas afirmaciones se apoyan en datos. Estos son algunos. 

Igualdad de la mujer 
La primera parte de la conferencia estuvo dedicada a la igualdad de género. La propia Melinda Gates reconocía que cuando comenzaron su proyecto filantrópico se centraron en la ciencia y la tecnología como impulsores del desarrollo. Con el tiempo, se fueron dando cuenta de que había un factor que era más importante para conseguirlo: la igualdad entre hombres y mujeres. “Es un prerrequisto para solucionar cualquier otro problema”, afirmaba. Justin Trudeau, primer ministro canadiense y un abanderado del feminismo, coincidía en una charla que ambos mantuvieron: “La mejor forma para conseguir la equidad es apoyando a las mujeres. Cuanto más lo hagamos, más rápido conseguiremos alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Es así de simple. Podemos conseguir un mundo más justo, pero solo si las mujeres tienen un papel protagonista”. 

Y, aunque vivimos en una sociedad machista, porque lo sigue siendo, los derechos de la mujer han aumentado de forma exponencial en el último siglo. “Hace 100 años solo un pequeño grupo de ellas en todo el mundo podía votar, hoy son una inmensa mayoría”, recordaba Obama. No hay que remontarse tanto: hasta 1975 en España una cuenta bancaria requería la autorización de un hombre. 

Matrimonio igualitario 
A principios de este siglo no había ningún país del mundo que reconociera el derecho de dos personas del mismo sexo a casarse. Hoy son 23 los que lo han incluido dentro de sus legislaciones, y la cifra va en aumento cada año. 

Menos niños mueren 
Quizás es una de las noticias más contundentes y llamativas: unas 120 millones de vidas de niños se han salvado desde el año 1990, principalmente gracias a las vacunas. Ese año murieron más de 12 millones de menores de cinco; en 2016 fueron menos de la mitad. Pero todavía existe un abultado número de fallecimientos que muestra que queda mucho trabajo por hacer. Alrededor de un 20% de los niños del mundo no recibe inmunizaciones, principalmente por las complicaciones de mantener la cadena del frío en zonas remotas. Es un problema para el que se están buscando soluciones. Dos de ellas pasaron por delante del auditorio de Goalkeepers. Una llegó en moto al escenario donde Bill Gates estaba hablando. Se llama Indigo y es un dispositivo que se puede llevar como una mochila. Con bloques de hielo puede mantener la temperatura más de un mes y cargar con dosis para 200 niños. Su precio es de unos 1.000 dólares. El otro es una nevera de mayores dimensiones para mantener el frío aunque haya cortes de electricidad. Ambos van encaminados a recorrer en la senda de la vacunación universal lo que los expertos llaman última milla, los casos más difíciles de solucionar. 

Pero las vacunas no salvan vidas, también las mejoran. Según datos de Unicef, hoy 16 millones de personas andan. Antes de los años ochenta habrían quedado en una silla de ruedas por culpa de la poliomielitis. 

Más esperanza de vida 
A principios del siglo pasado la humanidad tenía una esperanza de vida de 32 años. Esta cifra subió a 52 en los años sesenta. Y, desde entonces, no ha hecho más que aumentar hasta alcanzar los 72 actuales. Las vacunas, el saneamiento y la higiene tiene buena parte de la culpa de este fenómeno. 

Menos hambre 
Hace unos días la FAO daba una mala noticia al mundo: el hambre repuntó por primera vez en los últimos tres lustros. Pero este dato no deja de ser un obstáculo en una carrera que llevaba años avanzando razonablemente bien. Hoy el 11% de la población está hambrienta, frente a casi el 15% de 2005. La desnutrición en menores de cinco años apunta una tendencia mucho más positiva: aunque aún la sufren 155 millones de niños, la reducción desde 2005 ha sido de 6,6 puntos (del 29,5% al 22,9%). Pero una vez más, no hay que caer en la autocomplacencia. Hay alimentos para todos, así que la cifra debería ser el 0%, que es la meta para 2030 dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Los expertos de la FAO no saben si los últimos datos son una nueva tendencia o algo puntual debido a las crisis humanitarias que el mundo sufre. 

Reducción de la pobreza 
Ha habido significativos avances en la reducción de la extrema pobreza: hace 17 años, el 35% de la población vivía con menos de 1,9 dólares al día; hoy el 9%. Aunque es el primer paso para salir de la miseria, sobrepasar esa cantidad no significa superarla. “El mundo ha hecho enormes progresos contra la pobreza y las enfermedades, pero están en peligro”, alertaba Melinda Gates. “Invertir en la salud de mujeres y niños es crítico para sacar de la miseria a los que menos tienen”, decía al anunciar una donación de 200 millones de dólares (unos 168 millones de euros) para el programa Todas las mujeres, todos los niños, que es parte de la estrategia de la ONU para mejorar la salud y el bienestar de este grupo de población de aquí a 2030. En el marco de la UNGA se ha propuesto llegar a los 2.000 millones de dólares para este plan. 

Menos violencia 
Al encender las noticias puede parecer lo contrario, pero el mundo de hoy es menos violento que en prácticamente cualquier otra época conocida. Las estadísticas muestran que estamos en una era con el menor número de homicidios desde el año 1300. Las guerras matan ahora a menos personas que en casi cualquier momento del último siglo. El dato negativo es el terrorismo, que sí alcanza sus cotas más altas desde que comenzó este fenómeno. Pero no en los países occidentales, como se podría percibir por los últimos atentados en Europa. Estos están por debajo de los años setenta y ochenta. El aumento de asesinatos terroristas se debe en su grandísima mayoría a los que se producen en Irak, Afganistán, Nigeria y Siria. 

Todo esto no quiere decir que el progreso sea inexorable. Las cosas pueden empeorar. El mundo tiene serios retos a los que dar solución en los próximos años para evitarlo. El cambio climático sin duda es una de las mayores amenazas que se ciernen sobre el planeta, pero hay muchas otras. También en salud: aunque vamos ganando la lucha contra las enfermedades infecciosas, incluido el sida, las no transmisibles van ganando terreno y la resistencia a los antibióticos amenazan años de avances. La crisis de los refugiados continúa aumentando y los Estados no parecen dar la respuesta adecuada. Si no continúan los esfuerzos de la comunidad internacional (ya sea desde el punto de vista económico, diplomático o político), muchas de estas mejoras pueden frenarse, incluso revertirse. Pero la humanidad tiene en su mano que no sea así. “Los últimos 15 años han sido maravillosos, pero en los próximos 15 podemos hacer todavía más”, reflexionaba Bill Gates.



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